Artículos Médicos

Inmunohistoquímica

Nuestro sistema inmune responde, en forma habitual, a un agente extraño (antígeno) mediante la producción de anticuerpos que de forma selectiva se unen a una parte en especial del antígeno.

De acuerdo a lo anterior la Inmunohistoquímica se trata de un método para localizar antígenos específicos en tejidos o células basados en una reacción antígeno-anticuerpo.

Esta metodología tiene una larga historia, usada desde el año 1941 cuando Coons describió una técnica de inmunofluorescencia para la detección de antígenos celulares en cortes de tejido congelado y 25 años después Nakane, Pierce y Avrameus, revolucionaron la técnica hasta hacerla práctica, útil, de fácil realización y aplicabilidad clínica general, llegando a la inmunohistoquímica como es hoy.

El contar con anticuerpos marcadores selectivos de cada variedad de cáncer brinda la posibilidad de poder tratar adecuadamente a cada paciente. 
En conclusión, la Inmunohistoquímica (IHQ) es un estudio histopatológico que se basa en la utilización de un anticuerpo específico, previamente marcado mediante un enlace químico con una enzima que puede transformar un sustrato en visible, sin afectar la capacidad del anticuerpo para formar un complejo con el antígeno, aplicado a una muestra de tejido orgánico, correctamente fijada e incluida en parafina.

UTILIDAD:

• Diagnóstico y clasificación de tumores malignos indiferenciados.
• Marcadores predictivos y pronósticos de tumores. (p.e. receptores estrogenicos y Her2 para C.A. de Mama).
• Identificación de agentes infecciosos en tejidos (Virus, bacterias, hongos, parásitos).
• Clasificación de leucemias y linfomas.
• Determinación del origen de tumores metastáticos cuyo sitio de origen es desconocido .

Ki-67: La proteína Ki-67 (también conocido como MKI67) es un marcador para la proliferación celular. Durante la interfase, el Ki-67 antígeno puede ser detectado exclusivamente en el núcleo de la célula, mientras que en la mitosis la mayor parte de la proteína se traslada a la superficie de los cromosomas. La proteína Ki-67 está presente durante todas las fases activas del ciclo celular, pero está ausente de las células en reposo.
Ki-67 es un excelente marcador para determinar la fracción de crecimiento de una población celular determinada. La fracción de Ki-67 positivos del tumor las células a menudo se correlaciona con la evolución clínica de cáncer. Los ejemplos más estudiados en este contexto son los carcinomas de la próstata, del cerebro y el de mama. Es el marcador tumoral que mejor predice el desarrollo de enfermedad metastásica precoz, constituyendo el principal marcador de pronóstico. Por ejemplo en casos de lesiones del cuello uterino.

La inmunohistoquímica se puede realizar en tejidos de biopsia y de autopsia, generalmente fijados en formol e incluidos en parafina, así como en material de citología. 

Por ejemplo, es posible la identificación de los productos de oncogenes y de genes supresores de tumores con anticuerpos monoclonales contra c-erbB-2 (Her-2), bcl-2, p21, Rb 1 y p53; la identificación de marcadores de diferenciación como HMB-45 para melanocitos (melanoma), AE1 para carcinomas, vimentina para sarcomas y CD45 para leucocitos (linfomas), y lógicamente muchos otros.

La fase de fijación del material para inmunohistoquímica es esencial. Una fijación inadecuada impide cualquier resultado fiable. El fijador que se utilizará para inmunohistoquímica es el formaldehído al 10% tamponado a pH 7,4 (formalina). El período ideal de fijación no será menor de 24 horas ni mayor de 48 horas. Fuera de estos estándares la calidad de la técnica baja sensiblemente. 

La generosidad de estas pruebas radica en que la muestra se puede tomar de los mismos bloques de parafina donde están inmersos los cortes de tejido neoplásico. El proceso comienza cuando se recibe la pieza quirúrgica o biopsia, ya sea de un quirófano o de un consultorio. Como en todos los especimenes quirúrgicos, se coloca la pieza en una solución de formaldehído al 10% tamponado con lo cual lograremos que el tejido, muerto ya, no se autolice (se destruya). Después de realizar el procedimiento convencional para poder formar bloques o cubos de parafina, donde están los cortes mencionados; sobre este material se realiza el procedimiento.
El material así estudiado puede archivarse por años sin pérdida de la intensidad de la reacción. 

INTERPRETACIÓN:
Como en todas las pruebas de laboratorio, el control de calidad debe estar presente para poder asegurar que el resultado está bien. 
Se utilizan controles positivos y negativos mismos que corresponden a tejidos diferentes (y por lo común sanos), que son sometidos a igual proceso que la muestra problema. El control negativo se obtiene realizando la misma técnica, pero con omisión del paso de incubación con anticuerpo primario.

El Laboratorio Clínico Patológico López Correa tiene disponible esta metodología de ayuda diagnóstica para todos aquellos casos que así lo requieran.

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