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Diseñado un compuesto capaz de matar a las células cancerígenas sin afectar a las sanas

El fármaco experimental BTSA1 induce la apoptosis o ‘muerte celular programada’ en células de la leucemia sin causar ningún efecto en las células y tejidos sanos


La leucemia mieloide aguda (LMA) es un tipo de cáncer de la sangre causado por una maduración incorrecta de las células madre de la médula ósea que dan lugar a los glóbulos blancos –concretamente, a los leucocitos denominados ‘granulocitos’–. Una enfermedad que representa hasta un 40% de todos los casos de leucemia que se registran en el mundo occidental y que, prácticamente exclusiva de los adultos, se asocia a una elevadísima mortalidad. De hecho, la tasa de supervivencia a los cinco años del diagnóstico no supera el 10% en pacientes mayores de 65 años. De ahí la necesidad, vital, de contar con nuevos tratamientos eficaces frente a esta devastadora enfermedad. Y en este contexto, investigadores de la Facultad de Medicina Albert Einstein en Nueva York (EE.UU.) han hallado el primer fármaco que, totalmente inocuo para las células sanas, impulsa a las células de la LMA a inmolarse. Un compuesto experimental que, además y según sus descubridores, tiene el potencial para ser eficaz en muchos otros tipos de cáncer.

Como explica Evripidis Gavathiotis, co-autor de esta investigación publicada en la revista «Cancer Cell», «esperamos que el compuesto que hemos desarrollado mostrará una eficacia superior a la de los actuales tratamientos frente al cáncer al provocar que las propias células cancerígenas se autodestruyan. Además, y cuando menos en teoría, nuestro compuesto puede combinarse con otros tratamientos para matar a las células cancerígenas de una forma más rápida y eficiente. Y todo ello, además, con menos efectos secundarios, que son un problema demasiado común con las quimioterapias convencionales».

Activar la inmolación

El nuevo fármaco experimental combate el cáncer al desencadenar un proceso que, denominado ‘apoptosis’, utiliza el organismo de forma natural para deshacerse de aquellas células indeseadas o con un funcionamiento anómalo. Una apoptosis que, por ejemplo, evita la acumulación excesiva de tejido durante el desarrollo embrionario y que ya es inducida, si bien indirectamente, por algunos fármacos quimioterápicos que provocan lesiones en el ADN de las células tumorales.

Más específicamente, la apoptosis tiene lugar cuando la proteína BAX es activada por otras proteínas ‘pro-apoptóticas’ que se encuentran en la célula. Así, y una vez activada, BAX libera moléculas que abren agujeros en las mitocondrias –los orgánulos responsables de proporcionar a las células la energía que necesitan–. Sin embargo, en el caso del cáncer no es tan ‘sencillo’. Y es que para garantizar su supervivencia, las células cancerígenas producen numerosas copias de proteínas ‘anti-apoptóticas’ que inhiben o ‘suprimen’ tanto a la proteína BAX como a las proteínas que la activan. Y aquí entra en liza el nuevo fármaco experimental.
Como indica Evripidis Gavathiotis, «nuestro novedoso compuesto ‘revive’ a las moléculas suprimidas de BAX en las células cancerígenas al unirse con una gran afinidad a la zona de activación de BAX. De esta manera, BAXA puede entrar en acción y matar a las células cancerígenas dejando a las células sanas completamente ilesas».

En este contexto, el equipo dirigido por Evripidis Gavathiotis ya fue el responsable en 2008 de describir por primera vez la estructura de la zona de activación de BAX. Y desde entonces, su objetivo ha sido encontrar una molécula capaz de activar a BAX de una forma lo suficientemente contundente como para que supere la resistencia de las células cancerígenas a la apoptosis. Una labor en la que utilizaron programas informáticos para evaluar la capacidad de unión a BAX de más de un millón de moléculas y que ha dado como resultado la identificación del compuesto bautizado como ‘BTSA1’.

Pero, ¿realmente funciona? Pues para averiguarlo, los autores lo probaron en muestran sanguíneas de pacientes con un alto riesgo de desarrollar LMA. Y de acuerdo con los resultados, BTSA1 indujo la apoptosis de las células de la leucemia sin afectar a las células madre hematopoyéticas –las células madre capaces de diferenciarse en cualquier célula sanguínea– sanas.

Como refiere Denis Reyna, director de la investigación, «el compuesto BTSA1 ha demostrado ser el activador más potente de BAX, y su administración a diferentes líneas celulares humanas de LMA causa una apoptosis rápida y extensa».

Más allá de la LMA

Es más; los autores también evaluaron la eficacia del compuesto BTSA1 en modelos animales –ratones– a los que previamente habían ‘trasplantado’ células humanas de LMA para provocar la enfermedad. Y en este caso, y comparados con aquellos tratados con placebo, los animales que recibieron el compuesto BTSA1 vivieron de media muchos más días –55 días frente a 40–, hasta el punto de que el 43% seguía vivo al cabo de 60 días sin manifestar signos de la LMA. Y lo que es más importante, el tratamiento con el fármaco experimental no provocó ninguna toxicidad.

Como concluye Evripidis Gavathiotis, «BTSA1 activa BAX y causa la apoptosis en las células de LMA sin afectar a las células y tejidos sanos, probablemente porque las células cancerígenas están más predispuestas a la apoptosis. El próximo paso será evaluar si BTSA1 muestra una efectividad similar en otros modelos animales y en otros tipos de cáncer».

 

Fuente abc.es

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