Noticias de Salud

Una hora contra la diarrea

Idean una nueva estrategia contra esta complicación en países pobres. Es la segunda causa de muerte en los menores de cinco años


La diarrea mata cada año a 1,3 millones de niños menores de cinco años. Una complicación que en el llamado primer mundo se resuelve fácilmente con una visita al pediatra y el correspondiente tratamiento, se torna en una verdadera asesina para los pequeños que viven en países en desarrollo.

Allí, la diarrea puede provocar que el niño se deshidrate y su organismo pierda el agua y las sales necesarias para su supervivencia, lo que le expone a la malnutrición y ésta, de nuevo, a la diarrea. Se trata de un círculo vicioso que provoca que los niños menores de tres años sufran, de media, tres episodios de diarrea al año, convirtiéndose en la segunda causa de mortalidad infantil, después de la neumonía, y en un puente hacia la desnutrición y el retraso en el crecimiento.

La diarrea es, además, una de las enfermedades que más se asocian a la pobreza, puesto que son las personas con menos recursos las que más se exponen a ella, ya que la falta de agua potable y una mala higiene y saneamiento son el caldo de cultivo perfecto para esta incómoda enfermedad.

Terapias de rehidratación oral
Desde la década de los 70, el uso de sales y la terapia de rehidratación oral, utilizadas para combatir la amenaza de la deshidratación, han sido muy útiles en la lucha contra la diarrea infantil. Se calcula que han evitado, aproximadamente, un millón de muertes al año. Sin embargo, y según ciertos indicadores, en algunos países no se están utilizando correctamente y están perdiendo parte de su eficacia.

Otros investigadores hablan de un treatment gap -en español, un "vacío en el tratamiento"- en la forma en la que, clínicamente, se afronta la diarrea severa de los niños que viven en los países más pobres. Es el caso de un equipo de médicos de la Universidad McMaster (Canadá), que acaban de ser seleccionados para recibir financiación de Grand Challenges Canada, una organización que apoya innovaciones científicas y tecnológicas que tengan impacto en la salud global, por su prometedor trabajo contra la diarrea.

Según explica a EL MUNDO David Goldfarb, el investigador principal del proyecto, las actuales guías de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el tratamiento de la diarrea "no contemplan a la gran mayoría de niños cuyas diarreas severas podrían ser tratadas con antibióticos". Este pediatra experto en enfermedades infecciosas cuenta que "la OMS recomienda tratar con antibióticos sólo a los niños que tengan sangre en sus heces".
Sin embargo, "nos hemos dado cuenta de que hay patógenos clave que se pueden tratar y que no se tenían en cuenta si únicamente se daban antibióticos a los niños con sangre en las heces", dice. Así lo confirma un estudio publicado en la revista Pediatric Infectious Disease Society, que evidenciaba que un tercio de los 617 bebés hospitalizados por diarrea severa -17 de los cuales acabaron falleciendo- estaban infectados por un patógeno tratable que no había sido detectado en el hospital.

Detectar el patógeno en tiempo récord
En realidad, diagnosticar una diarrea es sencillo puesto que sus síntomas son evidentes. Lo que es difícil, señala Goldfarb, "es saber qué patógeno y/o protozoo es el que la está causando". Hasta ahora, cuenta, no se podía detectar de forma rápida su causa, y por eso él y su equipo han estado trabajando durante los últimos cinco años en una herramienta de diagnóstico rápido que, en el plazo de una hora, les permita saber qué agente ha infectado al niño.

Se trata de un hisopo: una herramienta que toma una muestra del recto del niño y que, tras ser introducida en una máquina, detecta en poco tiempo qué patógeno está detrás de la diarrea. Es un método que, si bien ya es conocido en los países desarrollados, no se usa todavía en los países en desarrollo. Así, la innovación de estos científicos canadienses se ha centrado en adaptar esta tecnología para hacerla asequible y disponible para los países de medios y bajos ingresos. Para ello, han trabajado con empresas especialistas en biotecnología y han probado este método en un ensayo clínico con 75 niños de un hospital en Botswana. Los resultados han sido esperanzadores: han demostrado que su uso es factible en África y que, además, disminuye 2,5 veces el riesgo de muerte del pequeño.

Ahora, y gracias a la inversión de la organización Grand Challenges Canada, que ha otorgado a este proyecto 330.000 euros, el objetivo es probar el método en cuatro hospitales más, llegando a unos 1.000 niños, para medir así el impacto exacto de esta herramienta y estudiar su eventual uso a gran escala.

Terapia combinada con probióticos
Paralelamente, el equipo de la Universidad de McMaster también está probando una intervención que ya ha demostrado sus beneficios en los países ricos pero que, una vez más, nadie hasta ahora había estudiado en los países pobres. Se trata de la terapia con probióticos, unos productos ricos enbacterias amistosas que, combinados con la famosa rehidratación oral, pueden disminuir la duración de la diarrea cuando ésta tiene un origen infeccioso.

De esta forma, tal y como explica Jeffrey Pernica, otro de los investigadores de este premiado proyecto, en su estudio piloto dividieron aleatoriamente a los pequeños en cuatro grupos: niños a los que se les hacía el diagnóstico rápido de una hora seguido de la terapia con antibióticos más el tratamiento con probióticos, niños con diagnóstico rápido y antibióticos seguidos de placebo -en sustitución de los probióticos-, niños sin diagnóstico rápido pero a los que sí se les daba probióticos y, finalmente, niños sin diagnóstico rápido ni probióticos.

Durante los próximos 12 meses, repetirán este proceso pero a una escala mucho mayor. "Observando cómo van evolucionando estos niños podremos conocer exactamente cuál es el beneficio asociado a cada una de estas intervenciones, y así determinar si los estándares de la OMS deberían cambiar", explica Pernica en conversación con EL MUNDO.

Está por ver si finalmente los resultados de estos ensayos son lo suficientemente robustos como para motivar un cambio en las guías de la organización sanitaria por excelencia. Habrá que esperar para comprobar si finalmente es así. Si no, al menos el proyecto habrá servido para tener más información científica sobre una de las complicaciones más mortíferas del planeta, pero en cuyo tratamiento poco se ha avanzado en los últimos 40 años.

 

Fuente elmundo.es

CONTÁCTENOS

LABORATORIO CLÍNICO PATOLÓGICO LÓPEZ CORREA S.A.

Sede Principal: Calle 24 N. 5 - 41. Pbx: 3351223 Fax: 3332234 - Celular: 312-2860809 - 315-8146359

Sede Megacentro Pinares: Carrera 19 N. 12 - 50, Torre 1 Locales 104-105. Teléfonos: 3214871 - 3211269 - Celular: 316-5266338

Sede Álamos: Calle 14 N. 23-98. Teléfonos: 3131339 –3144802. Celular: 315-5764287

Sede Cuba: Carrera 25 N.66B-08 barrio San Fernando.Teléfono: 3273988 - 3273551 - Celular: 318-4665664

Sede Dosquebradas: Carrera 16 N.16-30 barrio Valher. Teléfonos: 3301200 – 3302121 - Celular: 317-6393660

Pereira/Risaralda/Colombia

laboratorio@lopezcorrea.com