Noticias de Salud
El ejercicio también ayuda a la memoria
Una sola sesión de ejercicio activa los ritmos neuronales vinculados al aprendizaje y la memoria
Los ejercicios de memoria ayudan a la estimulación cognitiva y mantienen la mente activa a lo largo del proceso de envejecimiento. Pero, ¿y el ejercicio físico?
Esa es la pregunta que se hizo un equipo de investigadores de la Universidad de Iowa, en Estados Unidos.
Para responderla, los investigadores midieron la actividad neuronal en el cerebro de pacientes con epilepsia antes y después de realizar una sesión de ejercicio físico. Los resultados mostraron que una sola sesión de ejercicio físico produjo en los participantes un aumento de la actividad neuronal en las redes cerebrales que subyacen al aprendizaje y la memoria.
Así, generó en ellos una ráfaga de ondas cerebrales de alta frecuencia, llamadas ondulaciones, que emanaban del hipocampo hacia áreas del cerebro implicadas en el aprendizaje y la memoria.
Los neurocientíficos han documentado ondas cerebrales relevantes para la memoria en ratones y ratas, pero no han confirmado la relación en humanos, principalmente porque es necesario implantar electrodos en el cerebro para obtener registros. En cambio, los investigadores habían teorizado sobre el papel de las ondas cerebrales, basándose en estudios en personas que midieron los cambios en la sangre oxigenada en el cerebro después del ejercicio.
En este estudio, titulado “El ejercicio mejora las interacciones onduladas hipocampo-corticales en el cerebro humano” y publicado en la revista "Brain Communications", los investigadores han podido observar por primera vezlas neuronas en acción en personas después del ejercicio, informan los autores en un comunicado del estudio.
Actividad cerebral antes y después de montar en bicicleta
El equipo liderado por Iowa reclutó a 14 pacientes del Centro Médico de Atención Médica de la Universidad de Iowa, de entre 17 y 50 años, para participar.
Tras un breve calentamiento, los participantes montaron en bicicleta estática durante 20 minutos a un ritmo que pudieron mantener durante todo el tiempo.
Los investigadores registraron la actividad cerebral de los participantes antes y después de la sesión de ciclismo mediante electroencefalografía intracraneal (iEEG), que utiliza electrodos implantados para medir la actividad neuronal en el cerebro.
Las grabaciones mostraron una mayor tasa de ondas que se originan en el hipocampo y se conectan con regiones corticales del cerebro que se sabe que están involucradas en el aprendizaje y el rendimiento de la memoria.
"Sabemos desde hace años que el ejercicio físico suele ser beneficioso para funciones cognitivas como la memoria, y este beneficio se asocia con cambios en la salud cerebral, principalmente gracias a estudios conductuales e imágenes cerebrales no invasivas", afirma en el comunicado Michelle Voss, profesora de Ronnie Ketchel Faculty Fellow del Departamento de Ciencias Psicológicas y Cerebrales de Iowa, y autora correspondiente del estudio.
"Al registrar directamente la actividad cerebral -continúa-, nuestro estudio demuestra, por primera vez en humanos, que incluso una sola sesión de ejercicio puede alterar rápidamente los ritmos neuronales y las redes cerebrales implicadas en la memoria y la función cognitiva".
Voss asegura que los resultados se aplican más allá de los pacientes epilépticos que participaron: "Los patrones que observamos después del ejercicio coinciden estrechamente con lo observado en adultos sanos mediante imágenes cerebrales no invasivas, como la resonancia magnética funcional. Esta convergencia entre métodos muy diferentes es uno de los indicadores más contundentes de que los efectos no son específicos de la epilepsia, sino que reflejan una respuesta cerebral humana más general al ejercicio".
Los investigadores planean buscar financiación para consolidar el vínculo entre el ejercicio y la memoria en el cerebro, haciendo que los participantes realicen pruebas de memoria después de una sesión de ejercicio mientras se registra directamente su actividad cerebral.
Este estudio se suma a otros muchos en los que demuestran la importancia del ejercicio. Así, hace unos días la Universidad de Yale publicaba una investigación en la que confirman que las personas mayores pueden mejorar su memoria y su salud física con el tiempo. La clave, según el estudio publicado en la revista "Geriatrics", es su actitud hacia el envejecimiento.
La actitud también se valoró en otro estudio publicado en su día por el Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona (CSIC-Idibaps), de la UAB, de la Universidad Pablo Olavide de Sevilla y la Universidad de California. En esa investigación se concluyó que el ejercicio físico voluntario tiene un efecto protector y terapéutico contra el alzhéimer, ya que mejora las funciones sinápticas neuronales, el aprendizaje, la memoria, la función sensoriomotora y la ansiedad.
Fuente larazon.es