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Esta es la inesperada consecuencia en la salud ocular que provocan el asma y los corticoides inhalados

Esta es la inesperada consecuencia en la salud ocular que provocan el asma y los corticoides inhalados

Estudios científicos vinculan la relación entre salud respiratoria y ocular
El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias, condicionada en parte por factores genéticos, que cursa con hiperrespuesta bronquial y una obstrucción variable al flujo aéreo, total o parcialmente reversible. En nuestro país, el asma afecta aproximadamente al 10,4% de los escolares de entre 6 y 7 años, y al 15,3% de los adolescentes de entre 13 y 14 años. Al ser una enfermedad crónica, el objetivo de su abordaje es alcanzar y mantener el control de la patología y la prevención del riesgo futuro, especialmente de las exacerbaciones1. En este contexto, los inhaladores con corticoides se han consolidado como uno de los tratamientos más eficaces, ya que actúan reduciendo la inflamación y previniendo las exacerbaciones.
Sin embargo, en los últimos años, la investigación científica ha comenzado a analizar con más detalle su posible impacto a largo plazo en la salud visual, incluyendo no solo enfermedades alérgicas oculares, sino también otros cambios funcionales en la superficie ocular. Estudios han observado que las personas que utilizan inhaladores con corticoides durante periodos prolongados podrían presentar una mayor probabilidad de desarrollar cataratas, una patología ocular frecuentemente asociada al envejecimiento y la causa más común de discapacidad visual y ceguera reversible en el mundo4,5. Este posible aumento del riesgo se ha relacionado especialmente con dosis elevadas y tratamientos mantenidos en el tiempo.
“No hay que alarmarse ya que, desde el punto de vista oftalmológico, lo relevante es que hablamos de un posible factor de riesgo acumulativo, no de un riesgo inminente. En consulta vemos que las cataratas asociadas a corticoides suelen aparecer tras exposiciones prolongadas o dosis altas, por lo que la clave está en la vigilancia y en identificar a los pacientes que podrían beneficiarse de revisiones periódicas”, explica el Dr. Luis Fernández-Vega Cueto-Felgueroso, oftalmólogo del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega que añade: “Además, si la cirugía de cataratas fuera necesaria, se abordaría de la manera habitual e intentando hacer al paciente lo más independiente posible del uso de la gafa”.

Dosis y duración del tratamiento
Investigaciones recientes apuntan a que el riesgo no depende tanto del diagnóstico de asma en sí, sino de la exposición acumulada a corticoides inhalados. En este sentido, se ha observado que cuanto mayor es la dosis y más largo el tratamiento, mayor es la probabilidad de aparición de cataratas. Al mismo tiempo, los especialistas recuerdan que este riesgo es inferior al asociado a otros tipos de corticoides, como los administrados por vía oral, y que debe interpretarse siempre dentro del contexto clínico de cada paciente.
Más allá de las cataratas, la ciencia también está explorando cómo el propio asma podría influir en la salud ocular. Algunos trabajos sugieren que la inflamación crónica y episodios de menor oxigenación asociados a la enfermedad podrían provocar cambios sutiles en la microcirculación de la retina, incluso en edades tempranas. Estas alteraciones, detectadas mediante técnicas de imagen avanzadas, están siendo estudiadas como posibles marcadores de seguimiento en pacientes pediátricos.

“En la práctica clínica, el mensaje clave es que los inhaladores siguen siendo tratamientos seguros y eficaces cuando se utilizan correctamente. En el ámbito oftalmológico, es importante recordar que las cataratas son tratables y que su detección precoz permite actuar a tiempo. En pacientes con tratamientos prolongados con corticoides, recomendamos controles visuales periódicos para monitorizar posibles cambios en el cristalino”, concluye el Dr. Fernández-Vega.