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La proteína relacionada con el azhéimer aumenta el riesgo de sintomas depresivos al envejecer

La proteína relacionada con el azhéimer aumenta el riesgo de sintomas depresivos al envejecer

Los cambios tempranos asociados a su presencia en el cerebro podrían contribuir a alteraciones del estado de ánimo antes de que aparezcan problemas de memoria, según una nueva investigación


La acumulación de la proteína tau en el cerebro durante el envejecimiento podría contribuir a la aparición o aumento de síntomas depresivos, incluso antes de que se manifiesten problemas de memoria u otras alteraciones cognitivas. Así lo apunta un nuevo estudio publicado en la revista científica JNeurosci que ha analizado la relación temporal entre los cambios en los niveles de tau y la evolución de los síntomas depresivos en personas mayores.
La investigación, dirigida por Teodora Z. Markova, de la Universidad de Brandeis (Estados Unidos), se ha basado en datos longitudinales de hombres y mujeres participantes en la Alzheimer's Disease Neuroimaging Initiative (ADNI), una iniciativa internacional que estudia mediante técnicas de neuroimagen y otros biomarcadores los cambios cerebrales asociados al envejecimiento y a la enfermedad de Alzheimer.

Los investigadores analizaron imágenes obtenidas mediante tomografía por emisión de positrones (PET) con el marcador [18F]flortaucipir, que permite detectar la acumulación de tau en el cerebro, y las compararon con las puntuaciones obtenidas en la Escala de Depresión Geriátrica (GDS) a lo largo de varias visitas. Los participantes no presentaban depresión clínica al inicio del estudio y fueron clasificados según su estado cognitivo.
El resultado más relevante se observó entre las personas que mantenían sus capacidades cognitivas intactas. En este grupo, cuanto más rápido se acumulaba la proteína tau, más rápidamente aumentaban los síntomas depresivos con el paso del tiempo. Además, los análisis realizados para determinar la dirección de esta relación indicaron que una mayor acumulación de tau precedía a un incremento posterior de las puntuaciones de depresión.
En cambio, los investigadores no encontraron una relación significativa en sentido contrario: los cambios en los síntomas depresivos no parecían anticipar una posterior acumulación de tau. Esto refuerza, según los autores, la hipótesis de que en las primeras fases del envejecimiento cerebral la acumulación de esta proteína puede contribuir a la aparición de cambios en el estado de ánimo, y no únicamente ser una consecuencia de ellos.

Ventana temporal anterior al deterioro cognitivo
El trabajo aporta además otro dato relevante. En las personas cognitivamente sanas, cuanto más tiempo permanecían positivas para la presencia de tau más pronunciado era, posteriormente, el aumento de los síntomas depresivos. Esta asociación no apareció en los participantes que ya presentaban deterioro cognitivo leve o demencia por alzhéimer.
La proteína tau es uno de los principales marcadores biológicos de la enfermedad de Alzheimer. En condiciones patológicas, esta proteína se altera y se acumula dentro de las neuronas formando ovillos neurofibrilares, uno de los cambios característicos de la enfermedad. Sin embargo, cantidades de tau también pueden acumularse durante el envejecimiento normal y, en determinadas regiones cerebrales, estos cambios pueden aparecer antes de que una persona presente alteraciones evidentes de memoria o pensamiento.
Precisamente por ello, los autores consideran especialmente importante la ventana temporal anterior al deterioro cognitivo. Sus resultados sugieren que pequeños cambios en el estado de ánimo podrían estar relacionados con procesos biológicos que ya se están produciendo en el cerebro, aunque todavía no hayan aparecido los síntomas clásicos del alzhéimer.

Los investigadores utilizaron tres estrategias estadísticas complementarias para estudiar la relación temporal entre ambas variables. Los modelos longitudinales mostraron que la velocidad de acumulación de tau modificaba la rapidez con la que aumentaban los síntomas depresivos. Posteriormente, un análisis de modelos de ecuaciones estructurales permitió estudiar la dirección de la asociación y encontró que una mayor carga de tau precedía a las puntuaciones posteriores más elevadas en la escala de depresión.
Los resultados no significan que la depresión sea un indicador directo del alzhéimer ni que todas las personas mayores con síntomas depresivos estén desarrollando la enfermedad. Se trata de una asociación observada en un grupo de participantes y los propios investigadores señalan la necesidad de seguir a estas personas durante periodos más prolongados para comprobar cómo evolucionan tanto la tau como los síntomas de ánimo y si algunos terminan desarrollando deterioro cognitivo.

De hecho, los autores plantean que el seguimiento de las trayectorias de los síntomas depresivos podría complementar otros marcadores utilizados actualmente para evaluar el riesgo de enfermedades neurodegenerativas. La combinación de cambios sutiles en el estado de ánimo con biomarcadores como la tau podría contribuir en el futuro a identificar con mayor precisión a las personas que presentan un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.
"Seguir estas trayectorias, observar cómo los cambios tempranos en el estado de ánimo se relacionan con los resultados clínicos posteriores y establecer relaciones con otros métodos que monitorizan el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer proporcionará mayor claridad", señala Markova, según recoge Ep.

 

Fuente larazon.es