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Un esperanzador avance para el trasplante de hígado gracias a una técnica similar a la diálisis
Incorporar la hemodiafiltración durante la preservación del órgano reduce el daño celular
España puede presumir, y con razón, de ser líder a nivel mundial en trasplantes. Los datos no dejan lugar a dudas, ya que esta actividad alcanzó en 2025 otro año de récord con más de 6.300 trasplantes de órganos realizados, con incrementos destacados en corazón, de páncreas e intestino.
Esta realidad encierra tras de sí la incansable labor de los profesionales sanitarios y la generosidad de miles de personas que donan sus órganos para salvar la vida de otros. Y la innovación no cesa, tal y como se ha demostrado durante la celebración del 9º Congreso de la Sociedad Española de Trasplante (SET).
Buena prueba de ello es el avance de la hemodiafiltración, un sistema utilizado habitualmente en pacientes con insuficiencia renal para eliminar sustancias de desecho y mantener el equilibrio químico del organismo, que ahora ha demostrado grandes beneficios aplicados al trasplante de hígado. En concreto, un equipo de investigadores liderado por el Hospital Universitario La Paz de Madrid ha demostrado que incorporar esta técnica similar a la diálisis durante la conservación de hígados destinados a trasplante mejora de forma significativa el estado del órgano y reduce el daño asociado a los periodos prolongados de preservación fuera del cuerpo. «Esta técnica consiste en mantener el órgano funcionando fuera del cuerpo mediante una máquina que le aporta oxígeno, nutrientes y sangre a temperatura corporal», explica Constantino Fondevila, presidente de la SET.
Actualmente, una de las principales limitaciones de la preservación prolongada de órganos es que, aunque el hígado puede mantenerse activo mediante estas máquinas, deja de recibir el apoyo fisiológico que normalmente proporcionan otros órganos, especialmente el riñón. «Esto resulta fundamental, ya que durante el procedimiento de obtención del órgano se produce una respuesta inflamatoria que puede provocar alteraciones metabólicas capaces de influir en la evolución del paciente y deteriorar progresivamente el injerto», añade Fondevila.
Así, los investigadores comprobaron que la incorporación continua de hemodiafiltración durante 24 horas permitía mantener mucho mejor el equilibrio químico y metabólico del órgano, evitando alteraciones importantes de sodio, calcio y otros electrolitos. Además, la técnica logró reducir marcadores de inflamación, estrés oxidativo y lesión celular. «Esto abre la puerta a nuevas estrategias de preservación para ampliar el número de órganos válidos y mejorar la calidad de los de mayor riesgo antes de su implantación. Además, podrá inducir tolerancia inmunológica para que haya menos rechazo», augura el presidente de la SET.
Terapia celular para prevenir el rechazo en niños
Otro de los estudios más innovadores presenta el primer ensayo clínico en el mundo que utiliza células reguladoras obtenidas del propio timo del paciente para prevenir el rechazo en niños pequeños trasplantados de corazón. «Los resultados preliminares son especialmente prometedores: no se han observado episodios de rechazo ni efectos adversos. Si estos datos se confirman, podría representar un cambio de paradigma en inmunosupresión pediátrica», vaticina el doctor Fondevila.
Optimizar el uso de órganos
España es líder en el mundo en el ámbito del trasplante, pero siempre hay margen de mejora. «Debemos avanzar en innovación tecnológica, optimizar el uso de órganos, y no desatender la equidad en el acceso y la mejora continua de resultados», reconoce el presidente de la SET. En este sentido, Fondevila hace hincapié en que «la preservación dinámica de órganos esta siendo uno de los grandes cambios de esta década. También veremos inmunosupresión más personalizada, mejor monitorización inmunológica y herramientas basadas en inteligencia artificial para optimizar decisiones clínicas. Pero el objetivo final no es solo sobrevivir más tiempo, sino vivir mejor tras un trasplante».
Además, este encuentro científico también ha servido para reflejar hacia dónde se dirige el trasplante moderno: «Menos complicaciones, tratamientos más personalizados, órganos mejor preservados y nuevas estrategias para lograr, algún día, la tolerancia inmunológica», afirma el doctor Fondevila.
Aunque el futuro resulta prometedor, lo cierto es que quedan retos pendientes: «Tratamos a pacientes cada vez más complejos, la incorporación de nuevas tecnologías y la sostenibilidad del sistema sanitario y también la atracción de nuevas generaciones hacia una profesión exigente pero muy gratificante», avanza el presidente de la SET.
Fuente larazon.es