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“Caminar durante una hora, 7 días a la semana, a un ritmo pausado quema 75.000 calorías al año”, advierten los entrenadores

“Caminar durante una hora, 7 días a la semana, a un ritmo pausado quema 75.000 calorías al año”, advierten los entrenadores

Incorporar un paseo diario a la rutina puede parecer un cambio pequeño, pero la suma de ese esfuerzo a lo largo del año puede tener un impacto significativo en la salud y el gasto energético


Cuando se habla de perder peso o mejorar la forma física, es habitual pensar en entrenamientos intensos o largas sesiones de gimnasio. Sin embargo, muchos especialistas recuerdan que una de las actividades más beneficiosas y fáciles de mantener en el tiempo es también una de las más sencillas: caminar. No requiere equipamiento específico, apenas tiene impacto sobre las articulaciones y puede adaptarse a personas de distintas edades y niveles de condición física.
Precisamente por esa facilidad para convertirla en un hábito, numerosos entrenadores destacan el valor de los paseos diarios. Según explican, caminar durante una hora cada día a un ritmo tranquilo puede traducirse en un importante gasto calórico acumulado al cabo de doce meses.

Un gasto calórico que se nota con la constancia
Diversos profesionales del entrenamiento coinciden en que una caminata de aproximadamente una hora a un ritmo relajado puede suponer un consumo de entre 300 y 350 calorías, aunque la cifra varía según factores como el peso corporal, la edad, el sexo, el terreno o la velocidad.
Si ese hábito se mantiene los siete días de la semana, el gasto energético anual puede rondar las 75.000 calorías, una cifra que pone de manifiesto el efecto de la constancia mucho más que el de los esfuerzos puntuales.
No obstante, conviene interpretar estos datos con cautela. Las calorías quemadas nunca son exactamente iguales para todas las personas y no existe una cifra universal. Además, el organismo también adapta su metabolismo en función de múltiples factores.

Los beneficios de caminar van mucho más allá de la báscula. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los adultos realicen entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física moderada, una recomendación que puede alcanzarse fácilmente mediante paseos diarios.

Caminar con regularidad contribuye a mejorar la salud cardiovascular, favorece el control de la presión arterial, ayuda a mantener niveles adecuados de glucosa en sangre y fortalece músculos y huesos. También se ha relacionado con una disminución del riesgo de enfermedades crónicas y con una mejora del bienestar psicológico.
Además, al tratarse de un ejercicio de bajo impacto, resulta especialmente adecuado para personas sedentarias que desean comenzar a moverse sin someter su cuerpo a una carga excesiva.

El secreto está en mantener el hábito
Los entrenadores coinciden en que la mayor ventaja de caminar es su sostenibilidad. Mientras que muchas personas abandonan programas de entrenamiento muy exigentes pocas semanas después de iniciarlos, un paseo diario suele integrarse con mayor facilidad en la rutina.

Caminar para ir al trabajo, bajar una parada antes del transporte público, salir después de comer o aprovechar la última hora de la tarde son estrategias que permiten aumentar la actividad física sin necesidad de reorganizar completamente el día. La regularidad, más que la intensidad ocasional, es la que termina marcando la diferencia a largo plazo.

¿Es suficiente caminar para adelgazar?
Aunque caminar ayuda a incrementar el gasto energético, los especialistas recuerdan que la pérdida de peso depende del equilibrio entre las calorías consumidas y las gastadas. Por sí sola, la actividad física no siempre garantiza un descenso de peso si no va acompañada de una alimentación equilibrada y de otros hábitos saludables, como dormir las horas suficientes o controlar el estrés.
Además, quienes buscan mejorar su condición física pueden obtener mayores beneficios si combinan las caminatas con ejercicios de fuerza al menos dos días por semana, tal y como recomiendan las principales guías internacionales. El entrenamiento de fuerza ayuda a preservar la masa muscular, mejora el metabolismo y complementa perfectamente el ejercicio aeróbico.

Otra de las ventajas de caminar es que apenas presenta barreras de entrada. Basta con utilizar un calzado cómodo, ropa adecuada a la climatología y elegir un recorrido seguro.

Quienes lleven mucho tiempo sin hacer ejercicio pueden comenzar con sesiones de 20 o 30 minutos e incrementar progresivamente la duración conforme mejora su condición física.

Caminar una hora al día no es una solución milagrosa para adelgazar, pero sí constituye una de las herramientas más eficaces para llevar una vida activa. Su verdadero valor reside en la suma de pequeños esfuerzos diarios que, mantenidos durante meses, pueden traducirse en mejoras importantes para la salud, la condición física y el bienestar general.

 

Fuente larazon.es