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Tus heces podrían alertar de dos tipos de cáncer antes de recurrir a pruebas más invasivas

Tus heces podrían alertar de dos tipos de cáncer antes de recurrir a pruebas más invasivas

Investigadores japoneses identifican firmas microbianas capaces de distinguir muestras de pacientes con cáncer colorrectal y pancreático mediante una técnica más sencilla que la secuenciación del microbioma


Una simple muestra de heces podría convertirse en una primera señal de alerta frente a dos tipos de cáncer antes de recurrir a exploraciones más complejas e invasivas. Investigadores de la Universidad de Salud Fujita, en Japón, han desarrollado dos modelos experimentales capaces de analizar determinadas bacterias intestinales para diferenciar a pacientes con cáncer colorrectal o de páncreas de personas sin estas enfermedades.
La clave no está en buscar células tumorales escondidas entre las heces. Los científicos persiguen algo mucho menos evidente: los cambios que determinados cánceres parecen dejar en la comunidad de microorganismos que habita nuestro intestino. Y así, la abundancia o falta de ciertas bacterias en nuestro microbioma intestinal podrían funcionar como una señal temprana que indique qué personas necesitan someterse a pruebas más exhaustivas.

Esto resulta especialmente interesante en tumores cuya detección precoz continúa siendo complicada, como el cáncer de páncreas, que no tiene síntomas tan identificables en sus primeras etapas. La nueva investigación del equipo japonés revela que, en lugar de analizar el microbioma mediante secuenciación —un procedimiento costoso, complejo y que requiere herramientas especializadas—, existe una alternativa más sencilla mediante PCR cuantitativa o qPCR.

Seis marcadores para buscar dos cánceres
El trabajo, publicado en Bioscience, Biotechnology, and Biochemistry, partió de seis marcadores microbianos presentes en muestras fecales. A partir de ellos, los investigadores construyeron dos modelos diferentes: cuatro marcadores —afb, nan, fsr y 5ar— se utilizaron para el cáncer colorrectal y tres —but, fsr y saa— para el cáncer de páncreas.
La pregunta era relativamente sencilla: ¿pueden esas combinaciones distinguir entre una persona con cáncer y una muestra de control? Los resultados muestran una capacidad de discriminación moderada. El modelo para cáncer colorrectal consiguió un área bajo la curva o AUC de 0,824, mientras que el desarrollado para cáncer pancreático alcanzó 0,780. Esta medida se utiliza habitualmente para conocer la capacidad de una prueba para separar dos grupos: cuanto más se aproxima el resultado a 1, mayor es su capacidad discriminatoria.
El modelo colorrectal fue probado además en personas con adenomas, lesiones que pueden ser precursoras del cáncer, y consiguió un AUC de 0,716. No supone todavía disponer de una prueba diagnóstica preparada para sustituir las herramientas actuales, pero plantea una posibilidad interesante: utilizar las señales del microbioma para identificar a quienes podrían necesitar estudios posteriores.

«Nuestros hallazgos sugieren que un panel microbiano fecal común puede generar diferentes perfiles específicos de la enfermedad para el cáncer colorrectal y el cáncer de páncreas», afirmó Tadashi Fujii, responsable del equipo. «Los resultados también plantean la posibilidad de que la PCR cuantitativa fecal pueda proporcionar información complementaria sin necesidad de una toma de muestras invasiva».


Una señal especialmente interesante en cáncer de páncreas
Los investigadores encontraron otro resultado llamativo al centrarse en un subgrupo exploratorio de pacientes con cáncer pancreático temprano. El modelo alcanzó en este grupo un AUC de 0,804.

El equipo realizó además una comparación exploratoria entre su puntuación microbiana fecal y CA19-9, un marcador sanguíneo utilizado en el manejo clínico del cáncer pancreático. Para distinguir los casos tempranos del grupo de alto riesgo, la puntuación obtenida mediante qPCR fecal alcanzó un AUC de 0,739, frente al 0,543 del CA19-9 sérico.

La diferencia resulta sugerente, pero hay una cautela fundamental: no alcanzó la significación estadística convencional. Por tanto, estos datos no permiten concluir que el análisis fecal sea superior al CA19-9 ni que pueda reemplazarlo. Se trata de una señal preliminar que tendrá que comprobarse en estudios mayores.

De las heces a una colonoscopia
La ventaja práctica es difícil de ignorar. Recoger una muestra fecal es sencillo, no invasivo y puede hacerse repetidamente e incluso desde casa. Eso abre la posibilidad de que, si estos resultados se confirman, la prueba funcione algún día como un primer filtro que indique quién necesita una exploración médica más exhaustiva.

En cáncer colorrectal, por ejemplo, un análisis periódico podría contribuir a seleccionar a personas que se beneficiarían de una colonoscopia, incluyendo aquellas con lesiones precancerosas. En el cáncer pancreático, las pruebas repetidas podrían ayudar a identificar dentro de los grupos de alto riesgo quién necesita una evaluación más profunda mediante técnicas como la resonancia magnética o la ecografía endoscópica.

«En definitiva, esperamos que este tipo de pruebas se convierta en una evaluación inicial sencilla que ayude a determinar qué personas pueden necesitar un examen clínico más exhaustivo y el momento adecuado para el seguimiento», explicó Fujii. «La detección temprana del cáncer o de cambios precancerosos podría orientar una intervención oportuna, reducir las pruebas invasivas innecesarias y, potencialmente, mejorar los resultados y la calidad de vida».

 

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