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Científicos de Oxford proponen la dieta keto contra la depresión

Científicos de Oxford proponen la dieta keto contra la depresión

Los resultados forman parte de un estudio que contó con voluntarios entre 18 y 65 años con depresión resistente al tratamiento durante seis meses.


La depresión afecta casi al 6% de la población global: casi 500 millones de personas. Es obvio, por lo tanto, que representa una de las principales causas de discapacidad y sufrimiento humano en el siglo XXI. Afortunadamente cada vez sabemos más de los mecanismos neurológicos, somos cada vez más conscientes de la importancia de la salud mental y comprendemos mejor el funcionamiento de los fármacos.

Solo hay un problema: hay un porcentaje de personas con depresión resistente al tratamiento. Y es alto. Solo en España, cada año, se diagnostican unos 44.000 casos nuevos. En este contexto, nuevas estrategias han empezado a ganar atención, entre ellas una idea aparentemente sorprendente: la dieta cetogénica podría influir en el estado de ánimo y en los síntomas depresivos.
La dieta cetogénica, o “keto”, es un planteamiento nutricional caracterizado por una ingesta muy baja de carbohidratos, moderada en proteínas y alta en grasas, que induce al cuerpo a entrar en un estado metabólico llamado cetosis, en el que las grasas se transforman en “cuerpos cetónicos” que el organismo utiliza como fuente de energía alternativa al azúcar. Originalmente formulada en la década de 1920 como tratamiento para la epilepsia refractaria, en las últimas décadas su uso terapéutico y popular ha crecido por razones tan diversas como el control de peso o la salud metabólica.

Un análisis publicado en JAMA Psychiatry evaluó el impacto de esta dieta en 88 voluntarios entre 18 y 65 años con depresión resistente al tratamiento (TRD por sus siglas en inglés) durante seis meses. Los resultados mostraron que, comparadas con dietas de control, las dietas cetogénicas se asociaron con mejoras pequeñas a moderadas en los síntomas de depresión, aunque las evidencias para la ansiedad fueron menos consistentes. Los beneficios fueron más notables cuando la cetosis se verificó bioquímicamente, algo que indica que el efecto podría estar vinculado al propio proceso metabólico de la dieta.
La razón por la cual una dieta puede influir en la mente se ha convertido en un campo creciente de investigación llamado psiquiatría nutricional. Existen varias vías plausibles por las cuales una dieta cetogénica podría afectar el cerebro y el estado de ánimo. Una de ellas tiene que ver con el metabolismo cerebral: en cetosis, el cerebro utiliza cuerpos cetónicos como fuente de energía, lo que podría mejorar la función mitocondrial y reducir el estrés oxidativo, dos factores vinculados a la depresión. Otra vía está relacionada con la inflamación: los cuerpos cetónicos pueden modular respuestas inflamatorias crónicas, que se sabe están implicadas en algunos tipos de depresión.

Además, la investigación reciente ha puesto en el centro del debate al eje intestino-cerebro. El tracto gastrointestinal alberga trillones de microorganismos (la microbiota intestinal) que influyen en el sistema inmunitario, el metabolismo, y también en el cerebro. La composición de esta microbiota se ve afectada por la dieta, y estudios han demostrado que patrones dietéticos específicos pueden alterar la producción de metabolitos, neurotransmisores y señales inmunológicas que influyen en el estado de ánimo. En particular, algunos trabajos sugieren que la dieta cetogénica puede promover la producción de ácidos grasos de cadena corta, reducir inflamación intestinal y favorecer un equilibrio microbiano beneficioso para la salud cerebral, lo que, en teoría, podría contribuir a aliviar síntomas de depresión y mejorar funciones cognitivas y emocionales.
Si bien estos mecanismos son prometedores desde un punto de vista conceptual, es importante subrayar que la evidencia científica aún es incipiente. El estudio, liderado por Paul Aveyard de la Universidad de Oxford, subraya que, aunque se observa una asociación entre dietas cetogénicas y mejoría depresiva, “este ensayo clínico aleatorio encontró pequeñas mejoras en la depresión en personas con TRD cuando se utilizó una dieta cetogénica como complemento a la farmacoterapia – concluye el estudio -. Sin embargo, la adherencia a la dieta requirió un apoyo intenso, y pocos pacientes optaron por continuarla tras la retirada del apoyo. Se requieren más estudios para desarrollar una intervención más integral antes de realizar más pruebas clínicas”.

 

 

Fuente larazon.es