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Científicos españoles descubren que un fármaco ya conocido tiene efecto protector frente al párkinson

Científicos españoles descubren que un fármaco ya conocido tiene efecto protector frente al párkinson

El compuesto, aprobado en algunos países para el tratamiento del asma y de determinados trastornos neurológicos, ha mostrado reducir la pérdida de neuronas dopaminérgicas en ratones


Un equipo de investigadores del Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBiS) y de la Universidad de Sevilla ha demostrado que el fármaco Ibudilast es capaz de proteger frente a la pérdida de neuronas dopaminérgicas en un modelo animal de la enfermedad de Parkinson. El hallazgo, publicado en la revista científica Journal of Neurochemistry, abre nuevas vías para el desarrollo de terapias que no solo alivien los síntomas, sino que puedan modificar el curso de esta patología neurodegenerativa.
El párkinson, que en España afecta a unas 160.000 personas, es la segunda patología neurodegenerativa más frecuente después del alzhéimer. Se caracteriza por la degeneración progresiva de las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra, una región clave del cerebro implicada en el control del movimiento. Esta pérdida neuronal provoca síntomas como el temblor, la rigidez muscular, la lentitud motora y, en fases avanzadas, alteraciones cognitivas y del estado de ánimo. A pesar de los avances terapéuticos, los tratamientos actuales se centran fundamentalmente en compensar el déficit de dopamina, sin frenar la neurodegeneración subyacente.


El estudio sevillano, liderado por Xavier d’Anglemont y José López-Barneo, investigadores del IBiS y del Ciberned y profesores de la Universidad de Sevilla, aporta evidencia experimental de que el Ibudilast puede ejercer un efecto neuroprotector significativo. En concreto, los resultados muestran que la administración sistémica de este fármaco en modelos murinos de parkinsonismo crónico logra preservar las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra, reducir la pérdida de fibras nerviosas en el estriado y atenuar el descenso de los niveles de dopamina en el cerebro.

El mecanismo responsable de este efecto protector se relaciona con la capacidad del Ibudilast para inhibir las fosfodiesterasas (PDE), un grupo de enzimas implicadas en la regulación de señales intracelulares. Al bloquear estas enzimas, el fármaco aumenta la producción del factor neurotrófico derivado de líneas celulares gliales (GDNF), una molécula endógena del cerebro conocida por su potente acción protectora y regeneradora sobre las neuronas dopaminérgicas.
Según han explicado los autores, el tratamiento incrementa la expresión del gen Gdnf en el cerebro, favoreciendo un entorno más favorable para la supervivencia neuronal tanto en estudios ex vivo como in vivo. "Nuestro trabajo demuestra que la inhibición de las fosfodiesterasas puede estimular de forma eficaz la producción de factores tróficos naturales", señalaron.

El Gdnf ha sido objeto de interés desde hace años como posible terapia para el párkinson, pero su aplicación clínica directa ha resultado compleja, en parte por las dificultades para administrarlo de forma segura y eficaz en el cerebro. En este contexto, el uso de un fármaco capaz de estimular su producción endógena supone una alternativa especialmente atractiva.

Un fármaco ya conocido
Además, el Ibudilast no es un compuesto experimental desconocido. Se trata de un fármaco aprobado en algunos países para el tratamiento del asma y de determinados trastornos neurológicos, lo que podría facilitar su reposicionamiento terapéutico si los resultados se confirman en estudios posteriores. Esta ventaja podría acortar los plazos necesarios para su eventual llegada a la práctica clínica.
Xavier d’Anglemont subrayó que el equipo continúa evaluando el Ibudilast en condiciones preclínicas más cercanas a la realidad de la enfermedad, analizando su eficacia cuando se administra tras el diagnóstico, una situación que refleja mejor el contexto clínico real. Paralelamente, los investigadores exploran el potencial de otros compuestos con mecanismos similares, con el objetivo de identificar nuevas estrategias neuroprotectoras.

Aunque los resultados deben interpretarse con cautela y aún se requiere investigación adicional antes de su aplicación en humanos, el estudio refuerza la esperanza de avanzar hacia tratamientos capaces de frenar la progresión del Parkinson, una necesidad urgente para millones de pacientes en todo el mundo.

 

Fuente larazon.es