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Controlar el colesterol de forma sostenida protege el corazón después de un infarto

Controlar el colesterol de forma sostenida protege el corazón después de un infarto

Investigadores de Incliva concluyen que mantener el "malo" por debajo de los niveles recomendados reduce las complicaciones cardiovasculares a largo plazo


Mantener controlados los niveles de colesterol LDL, conocido popularmente como "colesterol malo", durante años después de sufrir un infarto puede marcar la diferencia entre una buena recuperación y la aparición de nuevas complicaciones cardiovasculares. Así lo concluye un estudio realizado por investigadores del Instituto de Investigación Sanitaria Incliva, vinculado al Hospital Clínico Universitario de Valencia, que aporta nuevas evidencias sobre la importancia de vigilar este factor de riesgo de forma continuada y no únicamente mediante controles puntuales.

El colesterol LDL favorece la acumulación de placas de grasa en las arterias, un proceso conocido como aterosclerosis. Con el paso de los años, estas placas pueden estrechar o bloquear los vasos sanguíneos y provocar eventos cardiovasculares potencialmente mortales.

La investigación, publicada en la revista científica American Journal of Preventive Cardiology, introduce un enfoque novedoso al analizar la evolución del colesterol LDL a lo largo del tiempo y relacionarla con el pronóstico de los pacientes que habían sufrido un síndrome coronario agudo, término que engloba situaciones como el infarto de miocardio o la angina inestable.
Hasta ahora, gran parte de los estudios se habían basado en una única medición del colesterol realizada en un momento concreto. Sin embargo, los investigadores valencianos decidieron ir más allá y estudiar todas las determinaciones disponibles desde el ingreso hospitalario hasta años después del evento cardiovascular.
Para ello recopilaron 6.547 mediciones de colesterol LDL correspondientes a 636 pacientes, con una mediana de 14 análisis por persona. Este seguimiento permitió observar la evolución real de los niveles de colesterol y conocer cómo influye su control sostenido en la salud cardiovascular.

Solo el 25% de las mediciones cumplen el objetivo
Los resultados muestran que únicamente una de cada cuatro determinaciones registró valores inferiores a 55 miligramos por decilitro, el objetivo recomendado actualmente por las guías europeas para pacientes que ya han sufrido un evento coronario.
Los investigadores comprobaron además que la trayectoria del colesterol LDL a lo largo del tiempo se relaciona estrechamente con el riesgo de fallecimiento por causas cardiovasculares. Esta asociación se hizo especialmente evidente a partir del tercer año después del ingreso hospitalario, cuando las diferencias entre quienes mantenían un buen control y quienes no lo conseguían comenzaron a traducirse en un mayor riesgo de complicaciones graves.

Un factor clave en la prevención secundaria
Las personas que han sufrido un infarto se consideran pacientes de muy alto riesgo cardiovascular. Por ello, las sociedades científicas recomiendan estrategias intensivas para reducir el colesterol LDL, ya que numerosos estudios han demostrado que cuanto más bajos son sus niveles, menor es la probabilidad de sufrir nuevos infartos, ictus o problemas cardiovasculares.
Los avances terapéuticos de las últimas décadas han permitido disponer de tratamientos cada vez más eficaces. A las estatinas, consideradas la base del tratamiento, se han sumado otros fármacos como ezetimiba o los inhibidores de PCSK9, capaces de reducir de forma muy significativa los niveles de colesterol.
Sin embargo, diversos registros europeos han constatado que una parte importante de los pacientes no alcanza los objetivos marcados por las guías clínicas. Entre las causas figuran la falta de adherencia al tratamiento, la infradosificación de algunos medicamentos, el abandono de los controles médicos o la escasa intensificación terapéutica cuando los niveles siguen siendo elevados.

Los autores destacan que una de las principales aportaciones del estudio es demostrar que el colesterol debe entenderse como una variable dinámica. Es decir, no basta con lograr una buena cifra en una revisión concreta si posteriormente los niveles vuelven a aumentar.

Esta visión resulta especialmente relevante en un contexto en el que las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en España, por delante incluso de muchos tipos de cáncer.

 

Fuente larfazon.es