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Crean una prueba nasal que detecta el Alzheimer antes de los primeros síntomas en el 80% de los casos

Crean una prueba nasal que detecta el Alzheimer antes de los primeros síntomas en el 80% de los casos

Un estudio identifica cambios en células nerviosas e inmunitarias incluso antes de la pérdida de memoria, abriendo la puerta al diagnóstico precoz


Mary Umstead decidió participar en un estudio sobre Alzheimer por una razón personal. Su difunta hermana, Mariah, fue diagnosticada con la enfermedad a los 57 años, pero su familia había notado los primeros signos mucho antes. “Cuando surgió la oportunidad de formar parte de un estudio de investigación, no lo dudé ni un segundo porque no querría que nadie tuviera que pasar por el tipo de pérdida que nosotros sufrimos con Mariah”, explica Umstead. “Tampoco querría que ningún paciente pasara por lo que ella pasó”, añade. No quisiera más diagnósticos tardíos, cuando el daño ya es difícil de frenar y las opciones escasean
Llegar tarde es, precisamente, uno de los grandes retos del Alzheimer, una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo, pero que sigue siendo muy difícil detectar en sus primeras fases. El problema radica en que los análisis de sangre actuales para el Alzheimer detectan marcadores que aparecen en fases más avanzadas de la enfermedad. Ahora, el mismo estudio en el que participó Mary, liderado por el Centro Médico de la Universidad de Duke (Estados Unidos), plantea una posible solución.

Los investigadores han demostrado que un rápido frotis nasal puede detectar cambios biológicos tempranos relacionados con la enfermedad. Incluso antes de que aparezcan problemas cognitivos o de memoria. Es decir, en una fase en la que todavía no hay síntomas visibles. El trabajo, publicado hoy en Nature Communications, utilizó un hisopo suave en la parte superior de la nariz. Así recogieron células nerviosas y del sistema inmunitario clave.

Qué encontraron los investigadores
Al analizar esas células, los científicos identificaron patrones claros. Estos permitían diferenciar a personas con Alzheimer temprano o ya diagnosticado de aquellas sin la enfermedad. El estudio incluyó a 22 participantes y analizó la actividad de miles de genes en cientos de miles de células individuales, generando millones de datos.
El resultado fue relevante. Una puntuación genética basada en el tejido nasal distinguió correctamente el Alzheimer temprano y clínico de personas sanas en aproximadamente un 81% de los casos.
Además, el procedimiento es sencillo y dura solo unos minutos. Tras aplicar un spray anestésico, el médico introduce un pequeño cepillo en la parte superior de la nariz. En esa zona se encuentran las células nerviosas responsables del olfato. Después, se analizan las células recogidas para ver qué genes están activos. Esa actividad genética actúa como una señal de lo que está ocurriendo en el interior del cerebro y detecta cambios que aún no han dado lugar a síntomas.

“Queremos poder confirmar el Alzheimer en una fase muy temprana, antes de que el daño tenga oportunidad de acumularse en el cerebro”, afirma Bradley J. Goldstein, doctor en Medicina y en Filosofía. “Si logramos diagnosticar a las personas con la suficiente antelación, podríamos iniciar terapias que eviten que lleguen a desarrollar el Alzheimer clínico”, señala.

Un nuevo enfoque para estudiar la enfermedad
Los investigadores destacan otro aspecto importante. Hasta ahora, gran parte del conocimiento sobre el Alzheimer procedía de estudios en tejido de autopsias tras el fallecimiento de los pacientes. “Este método permite analizar tejido neural vivo y capta la actividad nerviosa e inmunológica, lo que abre nuevas posibilidades tanto para el diagnóstico como para el desarrollo de tratamientos.”, añade Vincent M. D’Anniballe, primer autor del estudio.

En la actualidad, el equipo de Duke ya está ampliando la investigación a grupos más grandes. El objetivo es confirmar estos resultados y mejorar la precisión del método. También están explorando si el hisopo nasal podría servir para seguir la evolución de la enfermedad. O incluso para evaluar la eficacia de los tratamientos. Por el momento, la universidad ha solicitado una patente en Estados Unidos relacionada con este enfoque.

 

Fuente larazon.es