Noticias de Salud
¿Cuándo son necesarios los electrolitos caseros y cómo se hacen?
Cada vez hay más alternativas en polvo para recuperar sales minerales, pero no son aptas para todos y pueden dañar el riñón
Mantener una correcta hidratación es uno de los factores más determinantes a la hora de garantizar un buen estado de salud. Y aunque el calor todavía no aprieta, no está de más asegurar un adecuado nivel de refrigeración cuando se hace deporte o una actividad física con cierta intensidad.
El agua que perdemos al sudar también lleva algunos minerales, por eso, a la hora de rehidratarse tras el ejercicio intenso no basta con beber agua. Hace falta reponer también las sales minerales que hemos perdido para reequilibrar los niveles de electrolitos, unas sustancias imprescindibles para la conexión eléctrica entre nuestras neuronas y los músculos. «Son minerales como sodio, potasio o magnesio que regulan la hidratación, la función muscular y nerviosa y el equilibrio de líquidos. Los perdemos al sudar o con vómitos y diarrea, por eso en esas situaciones es importante reponerlos», advierte Mónica Herrero, dietista-nutricionista y miembro del Consejo General de colegios oficiales de Dietistas-Nutricionistas (Cgcodn).
Una idea en la que insiste Javier Marhuenda, profesor titular en la Facultad de Farmacia y Nutrición de la Universidad Católica San Antonio de Murcia y miembro del Grupo de Nutrición Deportiva de la Academia Española de Nutrición y Dietética: «Los electrolitos desarrollan un papel regulador muy importante dentro del organismo, ya que contribuyen a mantener el equilibrio de los fluidos dentro y fuera de la célula, asegurando que tanto la hidratación como el volumen de la sangre sean adecuados».
Cuando sudamos en exceso puede aparecer un déficit de electrolitos. Y esto se traduce en síntomas como fatiga, debilidad, dolor de cabeza, confusión, espasmos musculares, ritmo cardíaco irregular y, en el peor de los casos, convulsiones si no se controla la situación. «Esto da lugar a una interrupción del equilibrio eléctrico requerido en la contracción muscular y en las transmisiones de impulsos nerviosos», advierte el profesor Marhuenda.
¿Cómo hacerlo en casa?
Para recuperar esos electrolitos perdidos con el deporte o simplemente para asegurar una buena hidratación al despertar, cada vez existen más alternativas en el supermercado que se presentan bajo el reclamo de «bebidas isotónicas e hipotónicas en polvo y comprimidos formulados para reponer sales minerales y electrolitos». Sin embargo, estas opciones solo son necesarias en casos muy extremos de ejercicio muy intenso o condiciones de calor y humedad muy elevadas.
Por eso, lo más saludable es optar por realizar electrolitos caseros de una forma sencilla: «Debemos añadir en un litro de agua el zumo de medio limón y un cuarto de una cucharadita de sal, así como un poquito de azúcar. Esto aporta agua, sodio y algo de glucosa que mejora la absorción y resulta útil en pérdidas leves del día a día», asegura Herrero.
Además de para recuperar la hidratación después del ejercicio, «estos electrolitos caseros también pueden ser útiles en caso de gastroenteritis o fiebre, ya que ayudan a rehidratar mejor que el agua sola cuando hay pérdida de sales. Sin embargo, para el día a día no son necesarios», aclara Herrero. De hecho, «no son aptos para personas con diabetes, enfermedad renal o hipertensión, quienes deben tener precaución por el azúcar o el sodio y consultar si es necesario», advierte la dietista-nutricionista, quien recuerda que los electrolitos también se encuentran de forma natural en los alimentos: «En frutas y verduras (potasio), frutos secos y semillas (magnesio), lácteos (calcio) y en la sal y alimentos salados (sodio). Con una dieta equilibrada suele ser suficiente».
Fuente larazon.es