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Descubren cómo actúan los mosquitos transmisores de la malaria
Investigadores de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia dan con la clave para entender cómo funciona esta enfermedad
Aunque pueda parecer de otro planeta, lo cierto es que la malaria sigue siendo una realidad en algunos lugares del mundo. Pues bien, los mosquitos "Anopheles coluzzii", tristemente célebres por transmitir esta enfermedad, son expertos en la búsqueda de alimento y para ello perforan la piel con rapidez, localizan vasos sanguíneos con gran eficiencia antes de alimentarse y, finalmente, retraen y retiran sus piezas bucales; todo ello en cinco etapas diferenciadas, según revela una nueva investigación.
Estos insectos, ávidos de sangre, combinan un conjunto de mecanismos de detección química con una coordinación biomecánica que difiere de la estrategia, ya bien documentada, que emplean los mosquitos "Aedes aegypti", transmisores de la fiebre amarilla. Las hembras de los mosquitos del género "Anopheles" son conocidas transmisoras de la malaria. Hasta ahora, seguía siendo un misterio cómo eligen el lugar donde picar —localizando los vasos sanguíneos subcutáneos más ricos en sangre— y cómo llevan a cabo la picadura. En este estudio, Joanna Konopka y sus colegas han descrito con gran detalle el proceso de picadura de las hembras de "Anopheles coluzzii", una especie endémica del África subsahariana.
Mediante el uso de vídeo, monitorización electrofisiológica y aprendizaje profundo ("deep learning"), analizaron el comportamiento de los mosquitos antes y después de picar a un mismo huésped humano. Los mosquitos sincronizaban sus piezas bucales con los movimientos de sus patas mientras exploraban la piel en busca del punto óptimo para alimentarse. Los insectos desplegaban cinco comportamientos —perforación, búsqueda de vasos sanguíneos, ingesta de sangre, retracción y retirada— durante las fases de picadura y succión.
El equipo también modificó dos genes implicados en la detección química para crear ejemplares mutantes de "An. coluzzii". Esta intervención provocó ligeras variaciones en el proceso de picadura, lo que indica que "An. coluzzii" depende tanto de señales químicas como de comportamientos motores innatos.
Por último, los autores compararon la dinámica de picadura de "An. coluzzii" con la del vector de la fiebre amarilla, "Aedes aegypti", observando que "An. coluzzii" pica con mayor rapidez y localiza los vasos sanguíneos con más celeridad. «"Anopheles coluzzii" perfora la piel de forma brusca —introduciendo el estilete con gran rapidez—, mientras que "Aedes aegypti" lo hace de manera más gradual, manteniendo un patrón rítmico de perforación», señalan los investigadores. Apuntan, además, que esta diferencia podría explicar por qué las picaduras de "Anopheles" resultan a menudo más dolorosas, mientras que las de "Aedes" pueden pasar desapercibidas.
Fuente larazon.es