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La primera vacuna 'contra las garrapatas', a un paso de aprobarse: podría frenar la enfermedad de Lyme

La primera vacuna 'contra las garrapatas', a un paso de aprobarse: podría frenar la enfermedad de Lyme

Tras décadas sin vacunas humanas, un nuevo candidato logra resultados alentadores y podría cambiar la lucha contra las garrapatas, en aumento


La enfermedad de Lyme sigue siendo una de las enfermedades infecciosas transmitidas por vectores más comunes en el hemisferio norte, y su prevalencia continúa en aumento. En Estados Unidos, se diagnostican y tratan aproximadamente 476.000 casos al año, mientras que en Europa se registran más de 130.000 casos anuales. ¿El motivo? Tanto en entornos rurales como en los parques urbanos, la población de garrapatas se ha disparado.
A pesar de la considerable carga que supone la enfermedad que transmiten estos animales, aún no se ha aprobado ninguna vacuna para uso humano. Pero eso podría cambiar pronto. En un comunicado de prensa, Pfizer y Valneva anunciaron resultados positivos del ensayo de fase 3 de su vacuna VLA15 contra la enfermedad de Lyme transmitida por las garrapatas.

Los investigadores evaluaron la vacuna candidata en el ensayo llamado VALOR, un estudio aleatorizado, controlado con placebo y a doble ciego realizado en regiones endémicas de Estados Unidos, Canadá y Europa. Según ClinicalTrials.gov, en el ensayo NCT05477524 participaron aproximadamente 9400 personas de 5 años o más.
El calendario de vacunación incluía cuatro dosis: una serie primaria administrada a los 0, 2 y 5 a 9 meses, seguida de una dosis de refuerzo un año después, administrada inmediatamente antes de la siguiente temporada de garrapatas.
Los resultados mostraron una protección clínicamente alentadora. Durante la segunda temporada de garrapatas tras completar la serie de inmunización primaria, la incidencia de casos confirmados de enfermedad de Lyme fue significativamente menor en el grupo vacunado que en el grupo placebo. La eficacia de la vacuna alcanzó 73,2% a partir del día 28 después de la cuarta dosis (IC 95%: 15,8% a 93,5%).

Los investigadores observaron que durante el ensayo se registraron menos casos de enfermedad de Lyme de lo previsto inicialmente. En el primer análisis no se alcanzó formalmente el criterio de valoración estadístico primario predefinido. Sin embargo, este criterio se logró en un segundo análisis preespecificado. A pesar de estas limitaciones metodológicas, los investigadores han descrito los hallazgos como clínicamente relevantes.

Perfil de seguridad
La vacuna candidata mostró una buena tolerabilidad en el estudio VALOR y no se detectaron problemas de seguridad durante el análisis. Los datos de eficacia y seguridad guiarán los siguientes pasos.
Con base en los resultados disponibles, los fabricantes planean presentar solicitudes de autorización de comercialización ante las agencias reguladoras. De ser aprobada, esta vacuna podría convertirse en la primera vacuna contra la enfermedad de Lyme disponible para uso humano.

Mecanismo de acción
La vacuna actúa sobre la proteína de superficie externa A (OspA) de la Borrelia burgdorferi, una bacteria del grupo de las espiroquetas causante de la enfermedad de Lyme. Esta vacuna cubre seis serotipos diferentes que son epidemiológicamente relevantes en Norteamérica y Europa.

Tras la inmunización, el organismo produce anticuerpos contra OspA. Cuando una garrapata se alimenta de sangre, estos anticuerpos entran en su intestino y se unen a la bacteria Borrelia, bloqueando la transmisión al huésped humano. Este enfoque dirigido al vector difiere de las vacunas tradicionales, que estimulan principalmente las respuestas inmunitarias dentro del cuerpo humano.

La vacuna contra la enfermedad de Lyme, LYMErix, fue aprobada en Estados Unidos a finales de la década de 1990. Si bien demostró una buena eficacia, fue retirada del mercado en 2002 debido a la baja demanda, las preocupaciones sobre su seguridad a pesar de la escasa evidencia que la respaldaba y la percepción pública negativa.

Ahora, la importancia clínica de una vacuna eficaz radica en la presentación a menudo inespecífica y variable de la enfermedad de Lyme. Los signos iniciales, como el eritema migratorio o los síntomas generales inespecíficos, suelen pasar desapercibidos o malinterpretarse.

La infección no tratada puede diseminarse sistémicamente y provocar complicaciones, como artritis de Lyme, afectación cardíaca y manifestaciones neurológicas. Una vacuna eficaz podría cambiar el enfoque, pasando del diagnóstico y tratamiento tardíos a la prevención. Este cambio podría reducir sustancialmente la carga de la enfermedad y la morbilidad a largo plazo.
La vacunación puede ser especialmente importante para las personas con mayor exposición a las garrapatas, como los trabajadores al aire libre y los viajeros a regiones endémicas. Los investigadores también prevén una disminución de la incidencia de enfermedades crónicas con el tiempo.

Los resultados del ensayo VALOR proporcionan evidencia sólida que respalda la eficacia y seguridad de esta nueva vacuna candidata contra la enfermedad de Lyme. A pesar de las limitaciones metodológicas derivadas del reducido número de casos, los datos sugieren un importante potencial preventivo que podría transformar cómo nos enfrentamos a una de las enfermedades infecciosas más comunes en Europa y América del Norte.

 

Fuente larazon.es