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Los expertos advierten de la necesidad de diagnosticar precozmente el hipotiroidismo

Los expertos advierten de la necesidad de diagnosticar precozmente el hipotiroidismo

La intervención temprana evita daños funcionales y mejora el pronóstico


La tiroides es una glándula endocrina que se localiza en la parte anterior del cuello, justo encima del esternón. Su labor resulta determinante para que el engranaje del organismo funcione a pleno rendimiento. Cuando ese mecanismo se desajusta entra en juego el hipotiroidismo, «el síndrome clínico que aparece como consecuencia de una disminución, por parte del tiroides, de la producción de hormonas tiroideas», explica el doctor José Manuel Cucalón, médico de Atención Primaria en el centro de salud de Villamayor de Gállego (Zaragoza). Y aunque ese desajuste deja huellas que marcan la calidad de vida de quien lo sufre, la realidad es que, a menudo, suele pasar desapercibido a ojos de pacientes y personal sanitario, lo que refleja la necesidad de lograr un diagnóstico precoz y certero.
Tal y como apunta el doctor Cucalón, se estima que el hipotiroidismo afecta en sus diferentes formas a alrededor del 9% de la población española adulta, «aunque solo el 4,2% está tratado». Y lo hace, mayoritariamente, con rostro de mujer, pues es aproximadamente diez veces más frecuente en ellas, siendo más habitual en las de más de 60 años, donde alcanza una prevalencia de un 6-7%.
La causa más frecuente de hipotiroidismo en la población «sigue siendo el déficit de yodo, mientras que en los países con suficiente aporte, la tiroiditis crónica autoinmune es el motivo más frecuente», asegura el doctor Cucalón.

A menudo imperceptible a ojos del paciente, detectar a tiempo el hipotiroidismo y poner nombre a unos síntomas tan comunes como diversos se convierte en la mejor estrategia para reducir su impacto en la salud. «La fatiga suele ser la principal causa que motiva la solicitud de estudios de función tiroidea en una población aparentemente sana», afirma el doctor Cucalón. Pero no se trata del único signo, ya que también pueden servir de pista cuestiones como el aumento de peso, el estreñimiento, alteraciones psicológicas, calambres musculares, fragilidad capilar, piel seca, alteraciones reproductivas o somnolencia. «Esto deteriora la calidad de vida de los pacientes al provocar bajo rendimiento físico que afecta a la esfera familiar, psicológica, social y laboral, así como impacto económico para el sistema sanitario», afirma el doctor Cucalón.

Detección a tiempo
Así, «la prueba más útil y que deberemos solicitar al inicio del estudio es la determinación de la concentración de TSH basal (N 0.4-4 μU/ml) que estará elevada en el 95% de los casos de hipotiroidismo primario. Una vez detectada la elevación de TSH, la determinación de T4 libre permite clasificar el hipotiroidismo en clínico o subclínico», detalla el especialista, quien insiste en que «un diagnóstico precoz es clave para mejorar la calidad de vida de los pacientes».

Una vez detectada la patología, en el seguimiento de los pacientes se decide si es necesario un tratamiento a base de hormona tiroidea, monitorizado por analíticas de control. «En Atención Primaria, donde se integra en los equipos de los centros de salud el trabajo de medicina de familia, enfermería y farmacia, sabemos que no basta con diagnosticar el hipotiroidismo: es fundamental asegurar su seguimiento y un tratamiento bien ajustado y sostenido en el tiempo. Cuando la persona sigue correctamente la pauta indicada, se favorece la estabilidad de los niveles hormonales y se evitan oscilaciones que pueden traducirse en malestar, cambios innecesarios de dosis o repetición de análisis», asegura Mª de los Ángeles Cruz Martos, farmacéutica del Servicio de Farmacia de Atención Primaria en el Servicio Madrileño de Salud.

En este sentido, «el seguimiento farmacoterapéutico, realizado en coordinación estrecha con el médico de familia, permite revisar la eficacia y seguridad del tratamiento, resolver dudas y reforzar la adherencia. Ofrecer información clara sobre la enfermedad y su manejo ayuda a que el paciente comprenda la importancia de la constancia y participe en su cuidado. Este trabajo conjunto contribuye a un control más estable del hipotiroidismo y a una atención más eficiente y centrada en la persona», reconoce Cruz Martos.

Screening como herramienta
El cribado poblacional que aplica pruebas sencillas a personas sanas también es muy útil para el hipotiroidismo, ya que permite la detección y el tratamiento oportuno de una afección que, a menudo, presenta síntomas sutiles en sus etapas iniciales. «El cribado para hipotiroidismo debe realizarse mediante la determinación sérica de TSH. Hasta ahora, solo se aconsejaba en pacientes con enfermedades asociadas a hipotiroidismo, como las autoinmunitarias, y resultaría muy útil porque el diagnóstico precoz evita el empeoramiento, permite un manejo adecuado de los síntomas, previene complicaciones y proporciona beneficios en salud, según confirma el estudio «Cost-effectiveness analysis of universal hypothyroidism screening in the general population aged 30–65 years in Spain», publicado en 2025. En definitiva, garantiza la intervención precoz, que es el factor más determinante para evitar daños funcionales y mejorar el pronóstico de salud a largo plazo», asegura el doctor Cucalón.

 

Fuente larazon.es