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Menos ultraprocesados, menos síntomas depresivos
Un ensayo clínico demuestra que limitar el consumo de productos industriales mejora el estado de ánimo en pocas semanas
Reducir de manera significativa la presencia de alimentos ultraprocesados en la dieta -bollería industrial, snacks, refrescos, precocinados o embutidos de fabricación intensiva- puede mejorar los síntomas de depresión en pocas semanas. Así lo demuestra un nuevo estudio publicado en JAMA Psychiatry, una de las revistas científicas más influyentes en salud mental, que analiza por primera vez el impacto directo de una intervención nutricional estructurada en pacientes con depresión mayor.
El ensayo se llevó a cabo con 20 adultos diagnosticados de depresión moderada y grave. Los participantes se dividieron en dos grupos: uno mantuvo su alimentación habitual y otro recibió pautas específicas para reducir de forma drástica los productos industriales y sustituirlos por alimentos frescos, integrales y mínimamente transformados. El objetivo era evaluar cómo este cambio influía en el estado de ánimo, la ansiedad, la calidad del sueño y los niveles de energía.
El grupo que modificó su dieta experimentó una mejora clínicamente relevante en los síntomas depresivos, medida mediante escalas psiquiátricas validadas. La mejoría se reflejó en el estado de ánimo, la capacidad de concentración, la sensación de vitalidad y la calidad del descanso nocturno. Además, los investigadores observaron una reducción de la ansiedad y un aumento general del bienestar subjetivo.
Los autores explican que los productos de alto procesamiento generan inflamación sistémica, alteran la microbiota intestinal y afectan la producción de neurotransmisores implicados en la regulación del estado de ánimo, como la serotonina y la dopamina. La combinación de azúcares añadidos, grasas refinadas, aditivos y baja calidad nutricional contribuye a un entorno metabólico que favorece la aparición o el empeoramiento de síntomas depresivos.
También subrayan que la intervención fue especialmente eficaz en pacientes con depresión moderada, aunque también se observaron beneficios en casos graves. La clave, señalan, está en la adherencia: cuanto mayor fue la reducción de comida muy transformada, mayor fue la mejoría clínica.
Aunque la depresión es una enfermedad compleja que requiere un abordaje integral -psicoterapia, medicación cuando es necesaria y seguimiento clínico-, el estudio refuerza la idea de que la alimentación puede actuar como un complemento terapéutico eficaz. No sustituye a los tratamientos convencionales, pero sí puede potenciar sus efectos y mejorar la evolución de los pacientes.
La investigación se suma a una creciente evidencia científica que vincula el consumo habitual de ultraprocesados con un mayor riesgo de depresión, ansiedad y deterioro cognitivo. Estudios previos ya habían mostrado que las dietas ricas en frutas, verduras, legumbres, pescado y aceite de oliva -como la dieta mediterránea- se asocian con una menor incidencia de trastornos del estado de ánimo. Sin embargo, este nuevo trabajo demuestra que la mejora puede lograrse simplemente reduciendo estos productos, sin necesidad de adoptar una dieta estricta o compleja.
El hallazgo tiene especial relevancia en España, donde el consumo de ultraprocesados se ha triplicado en las últimas décadas, especialmente entre jóvenes y adultos con menor nivel socioeconómico, pasando del 11% al 32 % del aporte calórico diario, según un análisis publicado en The Lancet. Según datos recientes, uno de cada tres alimentos que compran los españoles pertenece ya a esta categoría, ocupando más del 55% de la cesta de la compra de los hogares con niños.
Psiquiatras y nutricionistas coinciden en que promover una alimentación basada en productos frescos, ricos en fibra y nutrientes esenciales, puede ser una herramienta accesible, segura y con impacto real en la evolución de la depresión.
Fuente larazon.es