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"Si cenas tarde, tu cuerpo entiende que no es momento de dormir"
La especialista explica qué hábitos debemos seguir para aprovechar las horas de sueño. Es imprescindible evitar cenar tarde y trasnochar el fin de semana.
El ser humano es un ser imperfecto. Incapaz de alcanzar la perfección en las tareas más banales e intrascendentes. Parece mentira, pero ni tan siquiera un acto tan sencillo como dormir se nos da bien. Es uno de los grandes retos de la vida moderna. Los horarios laborales, el estrés, la luz azul y unas rutinas cada vez más cambiantes hacen que muchas personas tengan dificultades para descansar correctamente. Sin embargo, pequeños cambios en el día a día pueden notarse mucho a la hora de mejorar la calidad del sueño.
Una experta en salud del sueño ha compartido en TikTok algunos consejos sencillos para ayudar al organismo a recuperar un ritmo más estable. Entre ellos destacan dos hábitos que muchas personas pasan por alto: la hora de la cena y los cambios de horario durante el fin de semana.
Para dormir bien es imprescindible cenar bien
Uno de los puntos en los que más insiste es en evitar las cenas demasiado tarde. Según explica Isabel Vina, cuando comemos cerca de la hora de dormir, el cuerpo tiene que dedicar parte de su energía a la digestión en un momento en el que debería empezar a prepararse para el descanso.
La razón está relacionada con los ritmos naturales del organismo. Durante la noche, el cuerpo aumenta la producción de melatonina, una hormona clave para regular el sueño. Sin embargo, una comida tardía mantiene activos otros procesos como la digestión y la liberación de insulina, lo que puede dificultar que el organismo entre en el estado adecuado para dormir.
Por eso, la especialista recomienda intentar cenar alrededor de las ocho o nueve de la noche como máximo siempre que sea posible. No se trata de seguir una regla estricta, sino de dar al cuerpo el tiempo suficiente para completar la digestión antes de acostarse.
El segundo consejo tiene que ver con algo muy habitual: cambiar completamente los horarios cuando llega el fin de semana. Muchas personas se levantan temprano durante toda la semana y aprovechan los días libres para dormir hasta el mediodía, pensando que así recuperarán el descanso perdido...
Sin embargo, este cambio puede alterar el ritmo circadiano, el reloj interno que regula funciones como el sueño, la temperatura corporal o la liberación de determinadas hormonas. Según explica la experta, volver a ajustar ese ritmo puede llevar varios días, por lo que un fin de semana con horarios muy diferentes puede hacer que el lunes sea todavía más complicado volver a la rutina.
La luz azul
En una época en la que el móvil se ha convertido en el último compañero antes de dormir para millones de personas, la exposición a las pantallas es otro de los factores que pueden influir en la calidad del descanso. La llamada luz azul que emiten dispositivos como smartphones, tablets u ordenadores puede interferir en la producción natural de melatonina, la hormona encargada de preparar al organismo para el sueño.
Aunque consultar redes sociales o ver una serie desde la cama se ha convertido en una rutina habitual, los expertos recomiendan reducir la exposición a este tipo de luz durante los momentos previos a acostarse. No se trata de eliminar por completo la tecnología, sino de permitir que el cuerpo entienda que ha llegado el momento de bajar el ritmo y prepararse para descansar.
Isabel Vina nos recuerda que dormir más durante un día concreto no permite recuperar todo el sueño perdido acumulado durante la semana. Mantener unos horarios relativamente constantes y cuidar pequeños hábitos diarios puede ser más efectivo para conseguir un descanso reparador.
Al final, la clave no está únicamente en dormir más horas, sino en enseñar al cuerpo cuándo es el momento de estar activo y cuándo debe prepararse para descansar. Un tic-tac del reloj biológico que todos deberíamos respetar.
Fuente larazon.es