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Un análisis de sangre promete acelerar el diagnóstico de la tuberculosis
La técnica podría facilitar la detección en pacientes que no pueden producir esputo y ayudar a iniciar antes el tratamiento, reduciendo así la transmisión de la enfermedad
Una simple extracción de sangre podría convertirse en una herramienta clave para diagnosticar antes la tuberculosis, una enfermedad infecciosa que sigue siendo una de las principales causas de muerte en el mundo. Un estudio presentado en el congreso ADLM 2026, el encuentro anual de la Asociación para el Diagnóstico y la Medicina de Laboratorio de Estados Unidos, muestra que un nuevo análisis sanguíneo es capaz de identificar con gran precisión la tuberculosis activa incluso en pacientes en los que los métodos habituales presentan dificultades.
La tuberculosis está causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis y se transmite por el aire cuando una persona enferma tose, estornuda o habla. Aunque hoy en día puede curarse con antibióticos, el éxito del tratamiento depende en gran medida de que el diagnóstico llegue a tiempo. Cuanto antes se detecte la enfermedad, antes puede iniciarse la terapia y menor es el riesgo de que el paciente contagie a otras personas.
"Cada semana de retraso en el diagnóstico de la tuberculosis es importante, por lo que la identificación temprana puede permitir que el tratamiento comience antes y potencialmente reduzca la transmisión", explica Sheng-Wei Pan, neumólogo del Hospital General de Veteranos de Taipéi (Taiwán) y autor principal de la investigación, según recoje Ep.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de una cuarta parte de la población mundial está infectada por la bacteria de la tuberculosis. Sin embargo, solo entre un 5% y un 10% de estas personas llegará a desarrollar la enfermedad activa a lo largo de su vida.
En la actualidad, el diagnóstico suele realizarse analizando muestras de esputo, es decir, las secreciones expulsadas desde los pulmones al toser. El problema es que muchos pacientes, especialmente aquellos que se encuentran en fases iniciales de la enfermedad o tienen una baja carga bacteriana, no consiguen producir suficiente esputo cuando acuden al médico.
Un biosensor de alta sensibilidad
Esta limitación ha impulsado la búsqueda de métodos alternativos que permitan detectar la infección mediante una muestra de sangre, mucho más fácil de obtener.
El nuevo estudio se centra en una proteína llamada ESAT-6, producida directamente por la bacteria responsable de la tuberculosis. Aunque este biomarcador ya era conocido, hasta ahora los métodos disponibles no eran lo suficientemente sensibles para diferenciar con claridad entre una tuberculosis activa, una infección latente o simplemente haber estado expuesto a la bacteria.
Para superar este obstáculo, los investigadores desarrollaron un nuevo biosensor de alta sensibilidad capaz de medir concentraciones muy bajas de esta proteína en sangre. "La novedad de nuestro estudio reside en la cuantificación altamente sensible de la proteína ESAT-6 circulante", destacó Pan.
El equipo analizó muestras de sangre de 217 personas. Entre ellas había pacientes con tuberculosis pulmonar activa y distintos grupos de comparación: personas con tuberculosis latente, individuos que habían estado en contacto con enfermos pero no estaban infectados, pacientes con otras enfermedades pulmonares causadas por micobacterias distintas, personas con cáncer de pulmón y voluntarios sanos.
Los resultados mostraron que el biomarcador permitía distinguir con una elevada precisión a los pacientes con tuberculosis activa. Además, los investigadores observaron una especie de "escala" en los niveles de ESAT-6: las concentraciones eran muy bajas en personas expuestas pero no infectadas, aumentaban en quienes tenían tuberculosis latente y alcanzaban sus valores más elevados en los pacientes con enfermedad activa. Esta relación se mantuvo incluso después de tener en cuenta factores que podían influir en los resultados, como la edad, el sexo o la presencia de diabetes.
Una de las principales ventajas del nuevo marcador es que procede directamente de la bacteria y no de la respuesta inmunitaria del organismo. Esto podría explicar por qué fue más preciso que otros biomarcadores sanguíneos utilizados habitualmente para identificar la tuberculosis activa.
Una herramienta complementaria
No obstante, los propios autores subrayan que todavía es pronto para considerar esta prueba como un sustituto de las técnicas actuales. El estudio se realizó con pacientes cuyo diagnóstico ya era conocido, por lo que ahora será necesario comprobar si el análisis funciona igual de bien en la práctica clínica diaria, cuando el estado de la enfermedad todavía es desconocido. Por ello, el equipo ya prepara un estudio prospectivo que permitirá evaluar su utilidad en condiciones reales de atención sanitaria.
En un contexto en el que la tuberculosis continúa siendo una importante amenaza para la salud pública mundial, disponer de métodos más rápidos y sencillos para detectarla podría contribuir a cortar antes las cadenas de transmisión y salvar millones de vidas.
Fuente larazon.es