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Yogur griego o yogur normal: ¿Cuál tiene más beneficios según los nutricionistas?

Yogur griego o yogur normal: ¿Cuál tiene más beneficios según los nutricionistas?

¿Es el yogur griego realmente más saludable que el yogur normal? Todo depende de tu objetivo


Llegas al supermercado, te plantas delante de la nevera de los yogures y aparece la duda de siempre: ¿cuál me llevo? Hay yogur griego, natural, desnatado, con bífidus, skyr, de soja, con sabores... La variedad parece no tener fin. Y aunque muchos de ellos pueden parecer prácticamente iguales, sus características nutricionales pueden ser bastante diferentes.
Entre todas estas opciones, hay dos que suelen competir por un lugar en nuestra nevera: el yogur griego y el yogur natural. ¿Cuál es mejor?

La respuesta no es tan sencilla como elegir uno y descartar el otro.

Todo empieza con su elaboración. La principal diferencia entre ambos está en cómo se elaboran.
El yogur griego pasa por un proceso de escurrido más intenso que elimina una mayor cantidad de suero. Como resultado, tiene esa textura espesa y cremosa que lo caracteriza y concentra más proteínas.

El yogur natural conserva una mayor cantidad de suero, por lo que su textura es más ligera y su sabor suele ser más suave. Además, normalmente aporta más calcio.
Es decir, no estamos ante un yogur bueno y otro malo. Los dos pueden formar parte de una alimentación saludable. La cuestión es saber qué aporta cada uno y cuál encaja mejor con lo que buscamos.
Si buscas proteínas, el griego tiene ventaja Aquí es donde el yogur griego suele destacar. Dependiendo del producto, puede contener aproximadamente el doble de proteínas que un yogur natural tradicional. Y esto puede ser especialmente interesante para quienes practican ejercicio, quieren cuidar su masa muscular o simplemente buscan aumentar la cantidad de proteínas que consumen a lo largo del día.

Pero hay otra razón por la que muchas personas lo eligen: llena más.

Las proteínas contribuyen a mantener la sensación de saciedad durante más tiempo, por lo que un yogur griego puede ser una buena opción para un desayuno o una merienda cuando queremos evitar llegar con demasiada hambre a la siguiente comida.
Eso sí, no todo son ventajas. El yogur griego puede aportar entre un 35 % y un 40 % menos de calcio que el yogur natural tradicional. Además, algunas variedades con sabores pueden contener bastante azúcar añadido. Y hay una última diferencia que se nota directamente en el bolsillo: suele ser más caro, ya que su elaboración requiere una mayor cantidad de leche.

El yogur natural tiene un as bajo la manga Aunque el yogur griego suele llevarse buena parte de la atención, el yogur natural también tiene mucho que ofrecer. Su principal ventaja es el calcio. Puede aportar entre un 35 % y un 40 % más que el yogur griego, por lo que puede ser una opción interesante para quienes quieren aumentar la presencia de este mineral en su alimentación. Además, algunas versiones bajas en grasa pueden aportar menos calorías que determinados yogures griegos. Esto puede resultar interesante para quienes están controlando su ingesta calórica.
Y todavía hay otro punto a su favor: normalmente es más económico. ¿El inconveniente? Su contenido en proteínas es menor. En términos generales, puede aportar aproximadamente la mitad que un yogur griego y, por tanto, puede resultar menos saciante.

Entonces, ¿cuál deberías comprar? Aquí está la clave: depende de ti. Si buscas un yogur rico en proteínas y quieres conseguir una mayor sensación de saciedad, el griego puede ser una buena elección. Si prefieres una opción con más calcio, más ligera y normalmente más económica, el yogur natural puede ser justo lo que necesitas.

No existe un ganador absoluto. De hecho, ambos pueden tener perfectamente su sitio dentro de una alimentación equilibrada. Hay algo que deberías mirar antes de meterlo en el carrito. Más importante incluso que decidir entre griego o natural es revisar la etiqueta.

Porque un yogur puede parecer una opción saludable y, sin embargo, contener una cantidad considerable de azúcar añadido. Esto ocurre especialmente con algunos yogures de sabores o variedades que incorporan diferentes ingredientes.
Por eso, siempre que sea posible, conviene apostar por yogures sin azúcares añadidos.

Tanto el yogur griego como el natural pueden aportar proteínas, calcio, fósforo y magnesio, además de otros nutrientes interesantes. La diferencia está en las cantidades y en lo que tú necesitas.

Así que la próxima vez que te encuentres delante de la nevera del supermercado, no hace falta darle demasiadas vueltas.

¿Más proteínas y saciedad? Griego. ¿Más calcio y una opción sencilla y económica? Natural.

Y si además eliges una variedad sin azúcares añadidos, mucho mejor.

 

Fuente larazon.es