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Cómo mantenerse activo después de los 60: rutinas recomendadas por entrenadores para mantenerse saludable

Cómo mantenerse activo después de los 60: rutinas recomendadas por entrenadores para mantenerse saludable

Ejercicios diarios que fortalecen cuerpo, mente y previenen lesiones


Mantenerse físicamente activo después de los 60 no solo mejora la salud general, sino que también ayuda a preservar la independencia, reduce el riesgo de enfermedades crónicas y mejora la calidad de vida a largo plazo.
La evidencia científica respalda la idea de que adoptar una rutina regular de actividad física aporta beneficiospara el corazón, la función cerebral y la fortaleza muscular, y disminuye la probabilidad de sufrir caídas o lesiones relacionadas con la edad.

¿Por qué es importante moverse cada día?
Para personas de 65 años o más, las principales guías recomiendan realizar al menos 150 minutos de actividad aeróbica de intensidad moderada a la semana, lo que equivale a unos 20–30 minutos diarios de caminata u otra forma de ejercicio similar.

También se recomienda combinar estas caminatas con ejercicios que fortalezcan los músculos y mejoren el equilibrio en varios días de la semana.
Caminar a paso ligero, subir escaleras, hacer tareas en casa que te mantengan activo o participar en actividades como ciclismo suave o baile contribuye a alcanzar este objetivo y favorece la salud cardiovascular y metabólica.

Componentes de una rutina saludable
1. Ejercicio aeróbico moderado
Actividades como caminatas rápidas, natación suave o ciclismo a ritmo cómodo ayudan a mantener un corazón y pulmones saludables, y aportan beneficios para el sueño, el estado de ánimo y el control del peso corporal.
2. Fortalecimiento muscular
Realizar ejercicios de fuerza al menos dos días por semana como levantamiento de pesas ligeras, trabajo con bandas de resistencia o movimientos con el propio peso corporal, contribuye a mantener la masa muscular, cuidar la densidad ósea y facilitar las tareas cotidianas.
3. Mejora del equilibrio
Incluir actividades que desafíen la estabilidad, por ejemplo, caminar en línea recta colocando un pie delante del otro o ejercicios de una pierna, reduce el riesgo de caídas, un problema común a medida que se envejece.
4. Flexibilidad y movilidad
Movimientos suaves que estiren las articulaciones como rotaciones de hombros, estiramientos de piernas o posturas de yoga adaptadas ayudan a mantener la amplitud de movimiento y a prevenir rigidez a largo plazo.

Consejos prácticos para incorporar el ejercicio en la vida diaria
Si has sido sedentario durante un tiempo, iniciar con sesiones cortas de actividad diaria, aunque sean 10–15 minutos y aumentarlas progresivamente es una estrategia segura.

Alternar distintas formas de ejercicio, como caminatas al aire libre, clases de baile suave o ejercicios en grupo, mejora la motivación y reduce el riesgo de abandono. También ajustar la intensidad y duración según tus capacidades y condiciones de salud.

 

Fuente larazon.es