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Dormir menos de seis horas favorece el aumento de peso, según un estudio

Dormir menos de seis horas favorece el aumento de peso, según un estudio

La reducción del descanso diario en una hora y media durante seis semanas incrementó el riesgo de diabetes, obesidad y enfermedades cardiovasculares


Dormir poco no solo pasa factura al rendimiento físico y mental, sino que también puede reflejarse en la báscula. Un estudio realizado por investigadores del Colegio de Médicos y Cirujanos Vagelos de la Universidad de Columbia (Estados Unidos) ha comprobado que reducir el tiempo de sueño en aproximadamente 80 minutos por noche durante seis semanas provoca un aumento de peso y favorece un estilo de vida más sedentario.

La investigación, publicada en la revista científica Annals of Internal Medicine, analizó a 95 adultos que habitualmente dormían entre siete y ocho horas diarias. Durante una fase del estudio se les pidió que retrasaran su hora de acostarse unos 90 minutos durante seis semanas, mientras que en otra fase mantuvieron su patrón habitual de descanso.
Al finalizar el periodo de restricción del sueño, los participantes habían ganado una media de medio kilo. Aunque la cifra pueda parecer modesta, los investigadores advierten de que el efecto se produjo en apenas seis semanas y podría acumularse con el paso del tiempo.
"Nuestro estudio demuestra que dormir lo suficiente puede ayudar a reducir el riesgo de aumento de peso y de enfermedades relacionadas con la obesidad, como las cardiovasculares y la diabetes", explica la autora principal del trabajo, Marie-Pierre St-Onge, profesora de Medicina Nutricional de la Universidad de Columbia, según recoge Ep.

Hasta ahora, gran parte de la evidencia científica sobre la relación entre la falta de sueño y la obesidad procedía de estudios muy cortos y con una restricción extrema del descanso, en los que los participantes apenas dormían cuatro horas por noche. Esos trabajos habían demostrado que la privación severa del sueño altera el apetito y favorece un mayor consumo de alimentos.
Sin embargo, esa situación difiere de la realidad de la mayoría de la población. Según recuerdan los investigadores, alrededor del 30% de los adultos mantiene de forma habitual una privación leve pero crónica de sueño, durmiendo cinco o seis horas cada noche. Precisamente por ello, el objetivo del nuevo estudio fue analizar un escenario mucho más parecido al que experimentan millones de personas.
Además del peso, los científicos evaluaron la circunferencia de la cintura, la composición corporal, los niveles hormonales relacionados con el apetito y la actividad física mediante dispositivos de monitorización colocados en la muñeca.
Los resultados mostraron otro efecto llamativo: durante la etapa de restricción del sueño, el tiempo diario de sedentarismo aumentó una media de 17 minutos. En el caso de los hombres y de las mujeres posmenopáusicas, ese incremento alcanzó casi los 30 minutos diarios.

"Incluso teniendo en cuenta que permanecían despiertos durante más tiempo, los participantes pasaban más tiempo inactivos cuando dormían menos que cuando descansaban lo suficiente", señala el primer autor del estudio, Faris Zuraikat.

Los investigadores recuerdan que el sedentarismo constituye por sí mismo un importante factor de riesgo para desarrollar enfermedades crónicas, por lo que la combinación de dormir poco y moverse menos podría tener consecuencias relevantes para la salud a largo plazo.
De hecho, este trabajo se suma a investigaciones previas realizadas por el mismo equipo. En una de ellas observaron que las mujeres con mayor riesgo cardiometabólico desarrollaban una mayor resistencia a la insulina tras reducir su sueño durante seis semanas, especialmente aquellas que ya habían pasado la menopausia. En otro estudio detectaron un aumento de células inflamatorias en el corazón de personas con elevado riesgo cardiovascular sometidas a una ligera restricción del sueño.

Aunque los autores reconocen que todavía es necesario profundizar en los mecanismos biológicos que explican estos cambios, consideran que la evidencia apunta en una misma dirección: dormir menos de lo necesario puede favorecer el aumento de peso y elevar el riesgo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares. "Si extrapolamos estos resultados a un año completo, perder menos de una hora y media de sueño cada noche podría traducirse en un aumento de peso clínicamente significativo", advierte Zuraikat.

Por ello, sostienen que mejorar los hábitos de sueño debería considerarse una estrategia más para prevenir la obesidad y otras patologías asociadas, junto con la alimentación saludable y la práctica regular de ejercicio físico. El siguiente paso, concluyen, será comprobar hasta qué punto recuperar las horas de descanso puede revertir estos efectos en quienes llevan años durmiendo menos de lo recomendado.

 

Fuente larazon.es