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Descubren cómo un fármaco para el corazón bloquea el desarrollo de células cancerosas

Descubren cómo un fármaco para el corazón bloquea el desarrollo de células cancerosas

Un estudio identifica que la dobutamina inhibe un interruptor molecular que impulsa la proliferación tumoral


Un fármaco utilizado desde hace más de cuatro décadas para tratar la insuficiencia cardíaca aguda podría tener una segunda vida en oncología. La dobutamina, administrada por vía intravenosa para estimular el bombeo del corazón, ha demostrado en distintos estudios su capacidad para frenar el crecimiento de células cancerosas en tumores como el osteosarcoma, el cáncer gástrico o el mieloma múltiple. Hasta ahora, sin embargo, nadie había logrado explicar con precisión el mecanismo que se escondía detrás de este sorprendente efecto. Un nuevo trabajo, publicado en la revista The Open Medicinal Chemistry, arroja luz sobre este fenómeno y abre una vía prometedora para el desarrollo de futuros tratamientos oncológicos.


El estudio, liderado por Safa Daoud, del Departamento de Química Farmacéutica y Farmacognosia de la Universidad Privada de Ciencias Aplicadas de Amán (Jordania), identifica que todos los tumores sensibles a la dobutamina comparten un rasgo común: producen niveles anormalmente altos de la proteína ROCK2, un interruptor molecular que impulsa la proliferación, la diseminación y la resistencia terapéutica de las células cancerosas. La pregunta que se planteó el equipo era si este medicamento podría ejercer su efecto anticancerígeno bloqueando esta proteína.
Para responderla, los investigadores recurrieron a tres aproximaciones complementarias. En primer lugar, realizaron un ensayo enzimático con ROCK2 purificada. La dobutamina logró inhibir la actividad de la proteína de forma dependiente de la dosis, con una concentración inhibitoria media (CI50) de 7,1 micras. Es la primera evidencia directa de que este fármaco cardíaco puede desactivar una de las enzimas clave en la progresión tumoral.

El segundo paso consistió en comprobar si este efecto se reproducía en células vivas. El equipo seleccionó dos líneas celulares con niveles opuestos de ROCK2: HepG2, de cáncer de hígado, con alta expresión, y T‑47D, de cáncer de mama, con baja expresión. Si la dobutamina actuaba realmente sobre ROCK2, debía ser más eficaz en las células que dependían de esta proteína. Y así fue: el fármaco resultó 3,7 veces más potente contra las células HepG2 que contra las T‑47D, una diferencia estadísticamente significativa que vincula de forma directa su acción anticancerígena con la inhibición de ROCK2.
El tercer enfoque fue la modelización por ordenador. Mediante simulaciones de la estructura tridimensional de la proteína, los investigadores demostraron cómo la dobutamina se acopla al sitio activo de ROCK2, formando enlaces estabilizadores con los residuos que la enzima utiliza para impulsar la división celular. Esta imagen molecular permite comprender por qué el fármaco, diseñado originalmente para el corazón, puede interferir en procesos clave del cáncer.

Más allá de resolver un misterio, el estudio abre una vía práctica para el futuro. La dobutamina es un fármaco conocido, con un perfil de seguridad ampliamente documentado, lo que supone una ventaja frente a compuestos experimentales.

 

Fuente larazon.es