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Estatinas contra la demencia: el momento en que se empieza a tomarlas podría ser clave
Un estudio en 132.585 personas con diabetes tipo 2 relaciona el inicio precoz del tratamiento con una reducción del 15% del riesgo a diez años
El inicio temprano del tratamiento con estatinas después del diagnóstico de diabetes tipo 2 se asocia con un menor riesgo de desarrollar demencia, especialmente cuando los fármacos se comienzan a tomar durante el primer año. Así lo concluye un estudio realizado por investigadores del Hospital Universitario de Copenhague (Dinamarca), publicado en The Lancet Regional Health - Europe y presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC 2026), que se celebra en Múnich.
La investigación analizó los registros sanitarios nacionales de 132.585 personas que habían desarrollado diabetes tipo 2 entre 2006 y 2019 y que no habían recibido previamente tratamiento con estatinas. Los investigadores realizaron un seguimiento de los participantes hasta finales de 2021 y analizaron la aparición de diagnósticos de demencia por cualquier causa.
Durante un seguimiento medio de 7,1 años, 3.592 personas, el 2,7% del total, desarrollaron demencia. Los investigadores compararon a quienes no habían iniciado tratamiento con estatinas durante los cinco años posteriores al diagnóstico con aquellos que comenzaron a tomar estos fármacos de forma precoz, durante el primer año, o de forma tardía, entre uno y cinco años después del diagnóstico.
Los resultados muestran que el momento de inicio podría ser relevante. A diez años, quienes comenzaron el tratamiento con estatinas durante el primer año después del diagnóstico presentaron un riesgo relativo de demencia un 15% inferior al de quienes no iniciaron el tratamiento. Entre quienes comenzaron las estatinas entre el primer y el quinto año, la reducción relativa del riesgo fue del 10%. Los resultados fueron similares en hombres y mujeres.
Sin embargo, el efecto debe interpretarse con cautela. Aunque la reducción relativa del riesgo fue del 15% con el tratamiento precoz, la diferencia absoluta estimada a diez años fue de 0,59 puntos porcentuales. El riesgo absoluto estimado de demencia fue del 3,9% entre quienes no iniciaron estatinas, frente al 3,3% entre quienes comenzaron el tratamiento durante el primer año y al 3,5% entre quienes lo hicieron más tarde.
Colesterol y salud cerebral
La relación entre colesterol y demencia ha adquirido especial relevancia en los últimos años. La Comisión Lancet sobre prevención, intervención y atención de la demencia incorporó en 2024 el colesterol LDL elevado entre los factores de riesgo modificables de demencia, junto con la pérdida de visión no tratada. Según sus estimaciones, abordar 14 factores de riesgo modificables podría prevenir o retrasar potencialmente alrededor del 45% de los casos de demencia. El colesterol LDL elevado en la mediana edad representaría por sí solo alrededor del 7% de los casos atribuibles a estos factores.
La diabetes tipo 2 también figura entre los factores de riesgo modificables identificados por la Comisión. La enfermedad metabólica se ha relacionado con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia, mientras que el colesterol LDL elevado es frecuente en las personas con diabetes.
Los autores del nuevo trabajo consideran que estos resultados aportan una posible razón adicional para garantizar que las personas con diabetes tipo 2 que presentan niveles elevados de colesterol LDL reciban el tratamiento indicado de manera oportuna. Las estatinas ya constituyen uno de los principales tratamientos para reducir el colesterol y prevenir enfermedades cardiovasculares en personas con riesgo elevado.
"En personas que desarrollan diabetes tipo 2, las estatinas se asociaron con un menor riesgo de demencia, especialmente en quienes iniciaron el tratamiento precozmente", señala Tummas Ternhamar, del Hospital Universitario de Copenhague y autor principal del estudio, según recoge Ep.
No obstante, el hallazgo no significa que las estatinas deban utilizarse específicamente para prevenir la demencia. El estudio es observacional y demuestra una asociación, pero no permite establecer que el tratamiento sea la causa directa de la menor incidencia de demencia. Sus resultados sí refuerzan, según los investigadores, la importancia de controlar los factores de riesgo cardiovascular desde la mediana edad como parte de una estrategia más amplia de prevención del deterioro cognitivo.
Fuente larazon.es