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La vacuna del herpes zóster reduce el riesgo cardiovascular

La vacuna del herpes zóster reduce el riesgo cardiovascular

Un estudio publicado en "Nature" revela una reducción del riesgo de cardiopatía isquémica, insuficiencia cardíaca e ictus entre quienes la recibieron

La evidencia acumulada en los últimos años apunta a que Shingrix, la vacuna recombinante contra el herpes zóster de GSK, podría tener efectos adicionales sobre la salud neurológica y cardiovascular. Primero llegaron los datos que sugerían una menor incidencia de demencia entre los vacunados, un hallazgo que despertó el interés de la comunidad científica por la posibilidad de que el preparado actuara más allá de la protección frente al virus. Ahora, un estudio publicado en Nature Medicine añade una nueva pieza a ese patrón: una reducción del riesgo de enfermedad cardiovascular en adultos mayores que reciben la vacuna. El análisis, basado en un experimento natural que evita el sesgo de comparar vacunados con no vacunados, refuerza la hipótesis de que esta vacuna podría influir en procesos inflamatorios implicados tanto en el deterioro cognitivo como en la enfermedad cardíaca.


El trabajo, liderado por investigadores de la Universidad de Oxford, aprovecha la transición que se produjo en Estados Unidos en 2017, cuando la vacuna viva atenuada Zostavax fue sustituida de forma rápida por Shingrix. Ese cambio permitió comparar dos cohortes equivalentes de personas mayores de 60 años que recibieron la vacuna en un intervalo de seis meses antes o después de la aprobación del nuevo preparado. Antes de octubre de 2017, todos recibían Zostavax; después, Shingrix. Esta circunstancia creó un experimento natural que evita uno de los principales problemas de los estudios observacionales: que los vacunados suelen ser personas más sanas o con mejor acceso al sistema sanitario.

Un 9% menos de riesgo cardiovascular global
El análisis se realizó con los registros electrónicos de salud de la red TriNetX, que agrupa datos de 60 sistemas sanitarios y permitió identificar a 72.000 personas vacunadas. Tras siete años de seguimiento, quienes recibieron Shingrix tuvieron un 9% menos de carga cardiovascular global, definida como un conjunto de cardiopatía isquémica, insuficiencia cardíaca e ictus isquémico. El estudio utiliza la métrica "restricted mean time lost", que estima el tiempo de salud perdido por eventos cardiovasculares.
La protección fue especialmente clara en la cardiopatía isquémica, con una disminución del 10%, y en la insuficiencia cardíaca, con un 12% menos de carga. En el caso del ictus isquémico, la reducción del 12% se observó solo en hombres. También se detectó una disminución del 7% en la fibrilación auricular, aunque no en otros eventos vasculares. En términos absolutos, estas diferencias equivalen a un 1% menos de eventos cardiovasculares en siete años. Aunque el impacto individual es modesto, los expertos subrayan que el efecto poblacional podría ser considerable.

Medios como STAT y The Guardian han destacado que estos resultados se suman a investigaciones previas que apuntaban a beneficios adicionales de Shingrix, incluida una posible reducción del riesgo de demencia. “Incluso un beneficio pequeño podría traducirse en un número sustancial de eventos cardiovasculares evitados”, señaló Mark Russell, clínico y profesor de King’s College London, en declaraciones recogidas por el Science Media Centre.

Los autores del estudio insisten en que, pese a la solidez del diseño, los resultados siguen siendo observacionales. "Este estudio continúa siendo observacional, aunque sea un experimento natural, y por eso queremos ver resultados de ensayos controlados aleatorizados. Y uno de ellos está en marcha", explicó Maxime Taquet, psiquiatra y profesor asociado en Oxford. Se refería al ensayo DAN ZOSTER, que incluye a unas 162.000 personas en Dinamarca y cuyos primeros resultados se esperan en 2027.
La incógnita es el mecanismo. El virus que causa la varicela y el herpes zóster se ha relacionado con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, por lo que una protección más eficaz frente a la infección podría reducir ese riesgo. Pero también podría influir la composición química de Shingrix. El preparado incluye el adyuvante AS01, ausente en Zostavax, que podría inducir cambios epigenéticos en las células del sistema inmunitario y modular la respuesta inflamatoria. "El preparado recombinante puede inducir inmunidad entrenada, es decir, cambios en las células de nuestro sistema inmune”, explicó Fabiana Corsi‑Zuelli, investigadora en Oxford.
Las citocinas activadas por esta respuesta podrían influir en las células endoteliales que recubren los vasos sanguíneos y, en consecuencia, en los procesos que desencadenan la aterosclerosis. "Las enfermedades isquémicas y vasculares tienden a estar vinculadas a una respuesta inflamatoria", añadió Betty Raman, cardióloga en Oxford.

Otros expertos, como Kaleen Hayes, de la Universidad de Brown, creen que el efecto podría deberse simplemente a la robusta respuesta inmunitaria que genera Shingrix. "Que sea el adyuvante AS01 o que, en general, sea una vacuna muy eficaz que activa el sistema inmune, sigue estando sobre la mesa", señaló.

Mientras tanto, los investigadores piden ampliar la vacunación y explorar si otros grupos de población podrían beneficiarse. "Más personas deberían vacunarse contra el herpes zóster", concluyó Taquet.

 

Fuente larazon.es