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Hiperlaxitud: los problemas de ser más flexibles

Hiperlaxitud: los problemas de ser más flexibles

El 5-10% de las personas hiperlaxas sufren dolor en músculos y articulaciones así como lesiones frecuentes


Hay personas súper flexibles. Capaces de doblar su cuerpo como si fueran de chicle. Esta condición especial se denomina hiperlaxitud y sucede cuando las articulaciones tienen un rango de movilidad mayor de lo normal, debido a una mayor elasticidad en ligamentos, tendones y músculos.
Su prevalencia es mayor en mujeres, iniciándose habitualmente en la infancia y disminuyendo su frecuencia al aumentar la edad. Y, aunque tener este tipo de capacidad puede resultar una ventaja en algunas circunstancias (como por ejemplo en el desarrolla de algunos deportes como la gimnasia rítmica), hay un porcentaje para los que esto no es ningún "regalo": “Cuando la hiperlaxitud se acompaña de dolor en el aparato locomotor se define como ‘síndrome de hiperlaxitud articular’, lo cual ocurre sólo en el 5-10% de las personas hiperlaxas”, explica Leticia del Olmo, reumatóloga del Hospital Universitario de Toledo.

Con el fin de hacer visible esta enfermedad entre la población, desde la Sociedad Española de Reumatología (SER) se ha elaborado un vídeo sobre esta patología, en el marco de la campaña de concienciación ‘Ponle nombre al reuma’.

La especialista señala que “sus causas son desconocidas, aunque se han encontrado anomalías de origen genético en las fibras de colágeno y otras proteínas que forman el tejido conectivo”. Respecto a la sintomatología, añade la Dra. Del Olmo, “los signos más frecuentes que produce la hiperlaxitud articular son el dolor en músculos y articulaciones, sobre todo en los miembros inferiores, y lesiones. Otras enfermedades como tendinitis o esguinces de repetición, torceduras de tobillo, luxaciones frecuentes, dolor cervical, lumbar o escoliosis pueden darse con mayor frecuencia; así como un aumento de la elasticidad de la piel”.


El tratamiento se basa fundamentalmente en combatir y mejorar los síntomas a través de férulas, infiltraciones o fisioterapia. En ocasiones, se puede recurrir al uso de fármacos analgésicos y antiinflamatorios no esteroideos, durante cortos periodos de tiempo.

Por último, Del Olmo insiste en que “para las personas con hiperlaxitud articular es fundamental la realización regular de ejercicios de fortalecimiento y estiramiento muscular para que los músculos sujeten de forma adecuada a las articulaciones”.

 

Fuente larazon.es