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Las personas con obesidad tienen más riesgo de sufrir demencia y esta es la explicación
Un estudio publicado en "The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism" demuestra que la obesidad y la hipertensión no son solo señales de alerta, sino que también pueden ser "causas directas de la demencia"
Ya tenemos otro motivo para bajar de peso en caso de requerirlo. Las personas con obesidad e hipertensión arterial podrían tener un mayor riesgo de padecer demencia, según un nuevo estudio publicado en "The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism".
Hasta la fecha se asociaba la obesidad con un alto riesgo de demencia de origen vascular y los factores de riesgo metabólicos como mediadores potenciales, pero la relación entre una causa y su efecto no tenía respuesta. Por este motivo, los investigadores decidieron determinar si un índice de masa corporal (IMC) elevado es un factor de riesgo causal para la demencia de origen vascular y si algún efecto está mediado por la hipertensión, la hiperlipidemia, la hiperglucemia y la inflamación de bajo grado.
La demencia es un problema creciente de salud pública mundial, sin cura actualmente. En España, más de 900.000 personas padecen alzhéimer o algún otro tipo de demencia, una cifra que podría multiplicarse en las próximas décadas. De hecho, se estima que aumentará hasta 1,74 millones en 2050. Las personas con demencia experimentan un deterioro grave de las capacidades mentales, como la memoria, el pensamiento y el razonamiento.
Las formas más comunes de demencia son la enfermedad de Alzheimer, la demencia vascular y la demencia mixta. La demencia es una enfermedad cerebral progresiva que causa daño a las células nerviosas que empeora con el tiempo, afectando la memoria, el lenguaje, la resolución de problemas y el comportamiento.
La obesidad es también un problema creciente de salud pública y una patología que aumenta el riesgo de sufrir otras enfermedades como diabetes, enfermedad cardiovascular aterosclerótica, así como diferentes tipos de cáncer.
"En este estudio (que incluyó estudios de cohorte prospectivos de la población general del área de Copenhague y de todo el Reino Unido) descubrimos que un índice de masa corporal (IMC) elevado y la hipertensión arterial son causas directas de demencia", afirma la Dra. Ruth Frikke-Schmidt, profesora y jefa médica del Hospital Universitario de Copenhague-Rigshospitalet y de la Universidad de Copenhague, en Dinamarca.
"El tratamiento y la prevención del IMC elevado y la hipertensión arterial representan una oportunidad sin explotar para la prevención de la demencia", destaca Frikke-Schmidt, que es la autora del estudio que lleva por título "El alto índice de masa corporal como factor de riesgo causal para la demencia relaiconada con los vasos sanguíneos, un estudio de aleatorización mendeliana".
Los investigadores analizaron datos de participantes en Copenhague y el Reino Unido e identificaron una relación causal entre un mayor peso corporal y la demencia.
Los investigadores pudieron establecer una relación causal directa entre un IMC alto y la demencia gracias a un diseño de aleatorización mendeliana, un método epidemiológico que utiliza variantes genéticas como "instrumentos" para simular un ensayo clínico aleatorizado en estudios observacionales (para imitar un ensayo controlado aleatorizado).
En este diseño, las variantes genéticas comunes que causan un IMC alto se utilizan como indicadores de los medicamentos que lo alteran. Dado que el fármaco activo frente al placebo se asigna aleatoriamente debido al proceso de aleatorización en los ensayos clínicos, y que las variantes genéticas que aumentan el IMC frente a las variantes neutras se distribuyen aleatoriamente de padres a hijos, los efectos sobre el criterio de valoración de la enfermedad serán claros y no se verán afectados por factores de confusión.
Por lo tanto, esta estrategia permitió a los investigadores establecer una relación causal directa entre un IMC alto y el riesgo de demencia.
En concreto, los investigadores concluyeron que un IMC alto se asocia con un mayor riesgo de demencia de origen vascular.
Gran parte de este aumento del riesgo de demencia pareció deberse a la hipertensión arterial, lo que sugiere que prevenir o tratar la obesidad y la hipertensión arterial podría ayudar a reducir el riesgo de demencia.
“Este estudio demuestra que el sobrepeso y la hipertensión no son solo señales de alerta, sino causas directas de la demencia”, afirma Frikke-Schmidt. “Esto los convierte en objetivos de prevención muy viables”, incide.
“Recientemente se han probado medicamentos para bajar de peso para detener el deterioro cognitivo en las primeras fases de la enfermedad de Alzheimer, pero sin ningún efecto beneficioso. Una pregunta que aún no se ha comprobado es si el uso de medicamentos para bajar de peso antes de la aparición de los síntomas cognitivos podría proteger contra la demencia. Nuestros datos actuales sugieren que las intervenciones tempranas para bajar de peso podrían prevenir la demencia, especialmente la demencia vascular”, añade.
Fuente larazon.es