Noticias de Salud
Identifican una huella de mayor riesgo tumoral detectable en el microbioma
La investigación, la más ambiosa hasta la fecha, muestra que ciertos microbios del intestino aparecen ya en fases tempranas de cánceres como el colorrectal
La relación entre el microbioma intestinal (la comunidad de bacterias, virus, hongos y otros microorganismos que habita en nuestro intestino) y el cáncer colorrectal esta más cerca de comprenderse en profundidad gracias un análisis internacional a gran escala que ha aportado la prueba más sólida hasta la fecha de que existe una "huella" o patrón que dejan los microbios y que indica directamente un mayor riesgo de padecer este tipo de tumor.
El estudio, publicado en Cell Host & Microbe, ha analizado datos de 27 estudios previos y un total de 6.779 perfiles de microbioma intestinal, a los que se suman 906 muestras de tejido para comparar los microbios presentes en heces con los detectados directamente en tumores. Realizado por el consorcio Mi‑EOCRC, que reúne a equipos de Alemania, Suiza y Países Bajos, incluidos los grupos de Georg Zeller y Michael Zimmermann en el Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL), se trata de uno de los análisis más extensos realizados hasta ahora.
El equipo desarrolló un algoritmo de aprendizaje automático entrenado para distinguir entre microbiomas asociados y no asociados al cáncer. La herramienta genera una puntuación que indica como de "similar al cáncer" es un microbioma y puede aplicarse a cualquier conjunto de datos existente, incluidos estudios de intervención dietética. Gracias a este enfoque, los investigadores identificaron una firma microbiana robusta, consistente en distintos países, edades y métodos de secuenciación.
Desde las primeras etapas de la enfermedad
La firma microbiana también se detectó en muestras de tejido tumoral, lo que confirma que los microbios presentes en las heces reflejan, al menos en parte, los que se encuentran directamente en el tumor. En fases tempranas, la detección en tejido fue más precisa que en heces, probablemente porque los tumores pequeños o situados en zonas altas del colon liberan menos microorganismos al tránsito intestinal. Aun así, los resultados sugieren que los cambios microbianos aparecen desde las primeras etapas de la enfermedad.
Sin embargo, la firma no resultó útil para identificar adenomas precancerosos cuando se analizaba el microbioma fecal. "Es una limitación importante", reconoció Michael Zimmermann, líder de grupo en el EMBL, segun recoge Ep. Según el investigador, será necesario recurrir a estrategias más sensibles, conjuntos de datos más amplios o combinaciones con otras mediciones clínicas antes de que las herramientas basadas en el microbioma puedan contribuir a una detección temprana de lesiones precancerosas.
Las dietas bajas en fibra aumentan el riesgo
El estudio también exploró la relación entre dieta y microbioma. Los investigadores comprobaron que las dietas bajas en fibra se correlacionaban con una mayor puntuación microbiana asociada al cáncer colorrectal. En estudios de intervención, aumentar el consumo de fibra reducía esa puntuación. Este hallazgo refuerza la idea de que la alimentación influye de forma directa en la composición microbiana intestinal y, potencialmente, en el riesgo de desarrollar tumores.
Otro de los puntos destacados del trabajo es el análisis detallado de bacterias del género Fusobacterium, repetidamente vinculadas al cáncer colorrectal. El estudio confirma el papel de Fusobacterium nucleatum, una subespecie que aparece de forma consistente en pacientes de todos los continentes. Otras subespecies mostraron patrones geográficos más heterogéneos, lo que sugiere que factores ambientales o dietéticos podrían modular su presencia.
La investigación coincide con el enfoque clínico que otros trabajos recientes han puesto sobre la mesa: la existencia de una "huella tumoral" detectable en el microbioma. Investigaciones recientes han coincidido en señalar que ciertos microorganismos pueden infiltrarse en el microambiente tumoral, modular la inflamación local o interferir en la respuesta inmunitaria. La convergencia de evidencias refuerza la idea de que el microbioma no es un mero acompañante, sino un actor implicado en la biología del tumor.
Aunque la firma identificada aún no puede utilizarse como herramienta diagnóstica ni permite detectar lesiones precancerosas de forma fiable, los autores subrayan que este patrón abre una vía prometedora para comprender mejor la relación entre microbioma y cáncer. Además, podría servir de base para desarrollar modelos predictivos de riesgo, estrategias de prevención personalizadas y herramientas de detección temprana más precisas.
Fuente larazon.es