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ITO: el tratamiento que transforma la alergia alimentaria infantil

ITO: el tratamiento que transforma la alergia alimentaria infantil

Se estima que con este enfoque hasta el 80% de los niños y adolescentes logra tolerar el alimento al que es alérgico, aunque no es aplicable a todos los pacientes


Durante años, el manejo de la alergia alimentaria en la infancia se ha basado en una estrategia clara: evitar el alimento desencadenante de los síntomas. Sin embargo, este enfoque ha ido evolucionando y, desde hace más de una década, la inmunoterapia oral (ITO), que consiste en la introducción progresiva y controlada del alimento, se ha consolidado en España como una opción terapéutica activa en alergias a leche, huevo y frutos secos.
Esta evolución ha supuesto un cambio significativo en el manejo de la enfermedad. “Estamos ante un cambio de paradigma que apoya una intervención precoz y personalizada, más allá de la evitación, con el objetivo no solo de prevenir reacciones accidentales, sino también de modificar la evolución natural de la enfermedad alérgica”, ha explicado la Dra. Olga Domínguez, del Servicio de Alergología e Inmunología Clínica del Hospital Sant Joan de Déu (Barcelona).

Esta estrategia, abordada en el 50º Congreso de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (Seicap), permite reducir de forma significativa el riesgo de reacciones graves, con un impacto directo en la seguridad y la calidad de vida de los pacientes y sus familias. Se estima que hasta el 80% de los niños y adolescentes tratados logra tolerar el alimento al que es alérgico.

Eficaz, pero no para todos
No obstante, los especialistas insisten en que no se trata de una solución aplicable a todos los casos. “La inmunoterapia oral es un tratamiento activo y eficaz que permite alcanzar tolerancia en un alto porcentaje de pacientes, pero requiere un seguimiento estrecho y un mantenimiento a largo plazo”, ha señalado la Dra. Mònica Piquer, del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona y vocal de Seicap.

Su indicación debe individualizarse en función de factores como la edad, la gravedad de la alergia o la presencia de otras patologías, y exige una evaluación cuidadosa en cada caso. “Una indicación inapropiada puede generar más riesgos que beneficios”, ha advertido la Dra. Piquer.

La selección adecuada del paciente es clave para minimizar complicaciones y optimizar los resultados del tratamiento. “La edad y los niveles de sensibilización son los mejores predictores de éxito de la inmunoterapia a alimentos”, señala Cristina Blasco, miembro del Grupo de Trabajo de Alergia Alimentaria de Seicap.
Además, es necesario definir el objetivo terapéutico en cada paciente, que puede variar desde reducir el riesgo de reacciones graves hasta aumentar la tolerancia al alimento o, en determinados perfiles, avanzar hacia una posible remisión.

Anticipar el riesgo
  Identificar a los pacientes con mayor riesgo resulta clave para mejorar su seguridad. “Prever este riesgo permite anticiparse y adaptar la estrategia terapéutica”, ha señalado la Dra. Piquer.
En este contexto, adquieren especial relevancia medidas como el inicio a edades más tempranas o la aplicación de pautas más lentas y con dosis más bajas, enfoques que se han asociado a una mayor probabilidad de remisión.

En esta línea, también se están explorando abordajes más complejos y personalizados. “La inmunoterapia oral simultánea a múltiples alimentos, con pautas lentas y dosis bajas, ha demostrado ser factible y eficaz para inducir desensibilización a varios alérgenos simultáneamente”, explica Carmen Riggioni, especialista de la Division of Allergy and Immunology and the Food Allergy and Anaphylaxis Program del Hospital for Sick Children (Toronto, Canadá).

Asimismo, los fármacos biológicos han emergido como una alternativa complementaria en pacientes con alergias múltiples o perfiles de mayor riesgo. “Algunos fármacos biológicos han mostrado ofrecer protección frente a las reacciones alérgicas, pero su uso debe individualizarse y requiere una cuidadosa valoración del balance beneficio-riesgo”, ha señalado el Dr. Daniel Lozano-Ojalvo, científico titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Dado que la alergia alimentaria no constituye actualmente una indicación aprobada en ficha técnica para estos tratamientos, su utilización se realiza en un contexto de uso individualizado, con la correspondiente autorización hospitalaria.
Este escenario terapéutico, sin embargo, también incrementa la complejidad de la práctica clínica. El tratamiento puede asociarse a reacciones frecuentes, aunque generalmente leves, y exige un seguimiento estrecho, así como el control de factores que pueden aumentar el riesgo de reacciones durante el procedimiento, como el ejercicio, las infecciones o el ayuno.

Desde el punto de vista asistencial, este cambio de enfoque está transformando la práctica clínica: requiere un seguimiento más estrecho durante todo el proceso , una mayor implicación en la educación de las familias y una coordinación fundamental entre el pediatra alergólogo responsable del tratamiento y el personal de enfermería. En determinados casos, especialmente ante complicaciones como esofagitis eosinofílica o reacciones graves que requieren observación hospitalaria, puede ser necesaria además la coordinación con otros especialistas.
El consenso es claro: la alergia alimentaria entra en una etapa de tratamientos más activos y personalizados. No obstante, la inmunoterapia oral debe aplicarse con prudencia y siempre en entornos especializados.

 

Fuente larazon.es