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La dieta cetogénica podría aumentar el riesgo de cáncer de intestino delgado
Investigadores del MIT describen una vía que incrementa la actividad de células madre y favorece lesiones malignas
Las dietas cetogénicas, muy extendidas en los últimos años como estrategia para perder peso o mejorar parámetros metabólicos, podrían tener un efecto inesperado y preocupante en el intestino delgado. Un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), publicado en Nature, revela que este patrón alimentario rico en grasas y muy bajo en carbohidratos incrementa la probabilidad de desarrollar tumores en esta parte del tracto digestivo, al tiempo que ejerce un efecto protector en el colon. La investigación subraya que los efectos de la dieta dependen del tejido y que generalizar sus beneficios puede resultar engañoso.
Este tipo de dietas obligan al organismo a quemar ácidos grasos para obtener energía, generando cuerpos cetónicos como el beta‑hidroxibutirato (BHB). Estos compuestos han sido objeto de gran interés científico y comercial, especialmente después de que un estudio publicado en 2022 en Nature sugiriera que el BHB podía proteger frente al cáncer de colon. Sin embargo, el nuevo trabajo del MIT matiza de forma sustancial esa interpretación.
El equipo dirigido por Omer Yilmaz, responsable de la Iniciativa de Células Madre del MIT, analizó el impacto de la dieta en ratones genéticamente predispuestos a desarrollar tumores intestinales. Los animales fueron alimentados con una dieta cetogénica, una dieta estándar o una dieta alta en grasas y calorías. Resultó que los ratones sometidos a la dieta cetogénica desarrollaron más tumores en el intestino delgado que los alimentados con la dieta de control. Y, sorprendentemente, la incidencia tumoral fue similar o incluso superior a la observada en los ratones con dieta obesogénica.
Distintos efectos en diferentes tejidos
Los investigadores comprobaron que los cuerpos cetónicos no eran responsables del crecimiento tumoral. La clave estaba en cómo las células del intestino delgado metabolizan la grasa. La oxidación de ácidos grasos activa una familia de proteínas reguladoras, las PPAR, que estimulan la proliferación de células madre intestinales. Este aumento de células madre puede ser útil para reparar la mucosa tras una lesión, pero también incrementa la probabilidad de que algunas evolucionen hacia tumores.
"Las dietas cetogénicas tienen efectos distintos en diferentes tejidos. Lo que puede ser beneficioso para uno puede ser perjudicial para otro", explica Yilmaz, según recoge Ep. El hallazgo obliga a reconsiderar la idea de que este patrón alimentario es universalmente beneficioso o que sus efectos pueden extrapolarse sin matices.
El contraste con el colon es especialmente llamativo. En el estudio de 2022, los investigadores observaron que la dieta cetogénica reducía la formación de tumores en esta parte del intestino pero los cuerpos cetónicos no eran los responsables. Los experimentos con ratones modificados genéticamente demostraron que estas moléculas actuaban como "espectadores metabólicos", sin influencia directa en la protección tumoral. El efecto protector, igual que el efecto perjudicial en el intestino delgado, dependía exclusivamente del metabolismo de las grasas.
Desde el punto de vista práctico, esto significa que los suplementos o bebidas cetónicas comerciales no deberían reproducir ni los riesgos ni los beneficios detectados en el estudio. En un contexto en el que la incidencia de tumores del intestino delgado ha aumentado en las últimas décadas -especialmente en personas con predisposición genética, y en menores de 50 años-, comprender cómo influye la dieta en cada tejido resulta clave.
El equipo del MIT planea ahora profundizar en las razones por las que el intestino delgado y el colon responden de forma tan diferente a la misma dieta. La investigación abre una vía para estudiar cómo los distintos tipos de grasa, la duración de la dieta o la interacción con el microbioma podrían modular estos efectos.
Fuente larazon.es