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La menopausia provoca cambios estructurales en el cerebro

La menopausia provoca cambios estructurales en el cerebro

El mayor estudio hasta la fecha confirma la pérdida de materia gris y el aumento de síntomas emocionales, pero matiza que el papel de la terapia de reemplazo hormonal


La menopausia no es solo una etapa de transición biológica, sino que deja una huella profunda en el cerebro y la salud mental de las mujeres. Así lo ha confirmado el mayor estudio realizado hasta la fecha sobre estos efectos, liderado por la Universidad de Cambridge y publicado en la revista Psychological Medicine, que ha analizado datos de casi 125.000 mujeres del Biobanco del Reino Unido. El trabajo no solo confirma la reducción de materia gris en regiones cerebrales clave, sino que también desmonta algunos mitos sobre la terapia hormonal sustitutiva (THS) y su relación con la salud mental.
El equipo de investigadores, dirigido por la profesora Barbara Sahakian, evaluó tres grandes áreas: la estructura cerebral, la salud mental (ansiedad y depresión) y la calidad del sueño de más de 11.000 participantes a través de cuestionarios, pruebas cognitivas y resonancias magnéticas.

El hallazgo principal fue que la menopausia se asocia con una pérdida significativa de materia gris en el hipocampo, la corteza entorrinal y la corteza cingulada anterior, regiones implicadas en la memoria, la atención y la regulación emocional. Estas áreas son, además, las primeras en verse afectadas en enfermedades como el alzhéimer, lo que podría explicar la mayor prevalencia de demencia en mujeres.

La terapia hormonal no es la culpable
Uno de los aspectos más llamativos del estudio es que las mujeres que recibían TRH presentaban peores indicadores de salud mental y mayor reducción de materia gris que las que no la tomaban. Sin embargo, los autores insisten en que estos resultados no demuestran que la terapia hormonal sea la causa del empeoramiento. El estudio es observacional, lo que significa que no siguió la evolución de las mujeres a lo largo del tiempo, por lo que no puede establecer relaciones de causa y efecto.

Para aclarar esta cuestión, los investigadores analizaron un subgrupo de 7.000 mujeres que no usaban TRH al inicio del estudio, pero que la comenzaron posteriormente. La edad media de inicio de la menopausia fue de 49,5 años, y la de inicio de la TRH, los 49 años. Descubrieron que aquellas que iniciaron la terapia ya presentaban más consultas médicas por ansiedad o depresión antes de empezar el tratamiento, lo que sugiere que la asociación observada se debe a que las mujeres con síntomas previos tienen más probabilidades de recibir THS y no necesariamente a que la terapia empeore su salud mental.

También concluyeron que las mujeres posmenopáusicas tenían más probabilidades de buscar ayuda médica por ansiedad, depresión o insomnio, y de recibir antidepresivos. Por otro lado, el tratamiento con THS no mostró diferencias significativas en las pruebas de memoria, pero sí mejoró ligeramente los tiempos de reacción, que tienden a ralentizarse con la edad.

Las guías clínicas recomiendan la terapia hormonal de reemplazo para aliviar síntomas depresivos ligados a la menopausia, pero los resultados de Cambridge invitan a la prudencia y a la personalización del tratamiento. La clave, según los expertos, está en un abordaje integral que combine hábitos saludables, apoyo psicológico y, cuando sea necesario, tratamientos médicos adaptados a cada caso.

 

Fuente larazon.es