Noticias de Salud
La neuralgia del trigémino: el «cortocircuito» del nervio facial que provoca uno de los dolores más intensos que existen
Las pruebas de imagen, como la resonancia magnética, tienen un papel complementario: descartar otras causas y, en algunos casos, identificar el vaso sanguíneo que comprime el nervio.
Aunque no es una patología degenerativa en sí misma, su evolución puede afectar gravemente a la calidad de vida si no se trata adecuadamente.
«No destruye el nervio, pero sí suele empeorar con el tiempo. Las crisis se hacen más frecuentes, más largas y los fármacos pierden eficacia. Por eso es importante no resignarse y buscar soluciones», advierte el neurocirujano.
Tratamiento: de los fármacos a la cirugía
El abordaje inicial esfarmacológico, dirigido a controlar la hiperactividad del nervio. Sin embargo, presentan limitaciones.
Según explica el Dr. Juan Carlos Gómez Angulo, al principio funcionan bien, pero con el tiempo pueden perder eficacia y producir efectos secundarios importantes como somnolencia o dificultad para concentrarse. «Hay pacientes que sienten que están apagados», destaca el doctor.
Cuando el tratamiento médico deja de ser eficaz o tolerable, se considera que el caso es resistente y se valoran otras opciones.
Alternativas para casos complejos
En estos casos, existen diferentes alternativas terapéuticas, desde cirugía abierta hasta procedimientos mínimamente invasivos.
«La descompresión microvascular es la opción más definitiva porque actúa directamente sobre la causa, separando el vaso del nervio. Pero también hay técnicas menos invasivas, como los procedimientos percutáneos o la radiocirugía estereotáxica con Gamma Knife», detalla.
Entre estas opciones menos invasivas destaca la técnica de compresión con balón, que se realiza mediante un abordaje percutáneo. «Consiste en introducir un pequeño balón que comprime el nervio para interrumpir las señales del dolor. Se hace con sedación y sin necesidad de abrir la cabeza», añade. Y luego está la Radiocirugía Estereotáxica con Gamma Knife, útil en pacientes que por razones médicas o edad avanzada no puedan o simplemente no quieran operarse. No requiere ingreso hospitalario y es muy bien tolerado, aunque el efecto no es inmediato y los resultados suelen aparecer semanas después del tratamiento
La elección del tratamiento depende de múltiples factores, como la edad, el estado de salud o las preferencias del paciente. «No hay una única solución válida para todos. Es una decisión personalizada que tomamos junto al paciente, explicando ventajas e inconvenientes. Lo importante es que el paciente tenga siempre la última palabra», subraya el doctor Gómez Angulo.
En este sentido, «resulta fundamental acudir a centros que cuenten con equipos multidisciplinares y experiencia en las distintas alternativas terapéuticas disponibles, ya que esto permite ofrecer un abordaje más completo y adaptado a cada caso», concluye el neurocirujano.
Fuente abc.es