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La vitamina C sorprende a los científicos en un ensayo sobre cáncer de sangre: «Somos cautelosamente optimistas»

La vitamina C sorprende a los científicos en un ensayo sobre cáncer de sangre: «Somos cautelosamente optimistas»

Un ensayo de fase II administró un suplemento a personas con trastornos precancerosos de la sangre y demostró una mayor probabilidad de seguir con viva a 3 años


Tomar 1.000 mg de vitamina C al día durante un año podría tener un efecto relevante en personas con trastornos sanguíneos precancerosos y cánceres de la sangre en fases iniciales. Un ensayo clínico de fase II observó menos efectos adversos y una mayor probabilidad de seguir con vida tras cerca de tres años entre quienes recibieron vitamina C que entre quienes tomaron placebo, aunque el resultado deberá confirmarse en estudios más amplios.
El ensayo incluyó a 109 personas con citopenia clínica de significado desconocido (CCUS) o síndrome mielodisplásico (SMD), dos trastornos que pueden evolucionar hacia leucemia mieloide aguda (LMA).

«Estamos tremendamente ilusionados y somos cautelosamente optimistas respecto a que nuestros resultados puedan traducirse algún día en una forma sencilla de mejorar la atención y los resultados para las personas con trastornos preleucémicos», afirmó Peter A. Jones, coautor del estudio EVITA, publicado en la revista CANCER.

Relación entre vitamina C y leucemia
La vitamina C es esencial para la función inmunitaria, la cicatrización y la protección celular. Además, muchas personas con trastornos sanguíneos precancerosos y cáncer de sangre presentan niveles bajos de este nutriente, lo que ha llevado a investigar si corregir esa deficiencia podría influir en la evolución de la enfermedad.
Los investigadores observaron que la vitamina C modificaba los niveles de varias moléculas inflamatorias, llamadas citoquinas. Estos cambios podrían ayudar a regular vías relacionadas con el crecimiento y la progresión de células sanguíneas precancerosas.

«Nuestro enfoque refleja el creciente énfasis en la interceptación del cáncer, es decir, intervenir antes de que el cáncer se consolide», explica Jones. El equipo estudia ahora si la vitamina C puede contribuir a restablecer funciones epigenéticas alteradas en células con riesgo de desarrollar leucemia.
La hematóloga Kirsten Grønbæk, profesora de la Universidad de Copenhague y directora del ensayo internacional, considera que los resultados «sientan las bases para un ensayo clínico a mayor escala». Aun así, advierte: «Es demasiado pronto para hacer recomendaciones definitivas».

Un ensayo clínico pionero en su género
No existen tratamientos aprobados que impidan que la CCUS evolucione hacia leucemia. En el caso del SMD, el trasplante de células madre puede ser una opción, pero muchos pacientes mayores no pueden someterse a él por otras enfermedades.

Los participantes fueron divididos aleatoriamente en dos grupos: uno recibió 1.000 mg diarios de vitamina C durante un año y el otro un placebo. El ensayo fue doble ciego, por lo que ni los pacientes ni los investigadores sabían quién recibía cada tratamiento hasta su finalización.
A diferencia de investigaciones anteriores, la vitamina C se administró por vía oral y en una dosis similar a la disponible en muchos suplementos. Además, el estudio se centró en alteraciones sanguíneas precancerosas y cánceres hematológicos iniciales, y no en tumores sólidos.
Más de la mitad de los participantes presentaba deficiencia de vitamina C al inicio del ensayo, mientras que los niveles se normalizaron entre quienes recibieron el suplemento.
«Nadie quiere oír que padece una afección que aumenta el riesgo de leucemia, pero que no hay nada que se pueda hacer más que observar y esperar», señaló Casey O’Connell, médico principal del centro de ensayo de la Universidad del Sur de California.

La base científica del ensayo
La vitamina C lleva más de 70 años estudiándose por su posible papel complementario frente al cáncer, aunque los resultados han sido dispares. En la última década, nuevas investigaciones han mostrado su importancia en la regulación de genes y el funcionamiento de determinadas enzimas celulares.
Entre ellas destaca TET2, una enzima que ayuda a controlar qué genes están activos o inactivos y puede frenar el crecimiento de células malignas. Las mutaciones en TET2 son frecuentes en la leucemia y otros trastornos sanguíneos.

Estudios previos en modelos experimentales ya habían sugerido que la vitamina C podía limitar algunos cambios celulares relacionados con la leucemia, especialmente cuando se administraba antes de que la enfermedad estuviera plenamente establecida.

Tras un estudio piloto iniciado en 2016, el equipo puso en marcha en 2017 el ensayo de fase II EVITA para comprobar estos efectos en pacientes.

«La vitamina C es importante porque interviene en una serie de funciones biológicas, incluida la actividad de las enzimas que regulan el funcionamiento normal de las células», explica Stine Ulrik Mikkelsen, primera autora del estudio.
Los investigadores continúan analizando los resultados para entender qué mecanismos podrían explicar el aumento de supervivencia observado en el grupo que recibió vitamina C.

 

Fuente larazon.es