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Los biomarcadores del alzhéimer también son útiles para mayores de 80 años

Los biomarcadores del alzhéimer también son útiles para mayores de 80 años

Un estudio español desmonta la idea de que estas pruebas pierden efectividad en edades avanzadas y refuerza su papel para anticipar la evolución de la enfermedad


Los biomarcadores de la enfermedad de Alzheimer siguen siendo una herramienta útil para diagnosticar y predecir la evolución de la enfermedad incluso en personas mayores de 80 años. Así lo demuestra una investigación liderada por el Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau), publicada en la revista Neurology, que cuestiona la creencia de que estas pruebas tienen un valor limitado en edades muy avanzadas por la frecuente coexistencia de distintas patologías cerebrales.

El trabajo concluye que los octogenarios con biomarcadores compatibles con la enfermedad presentan un deterioro cognitivo significativamente más rápido y un mayor riesgo de desarrollar demencia que aquellos cuyos análisis no muestran la biología característica de esta patología. Los resultados, según los investigadores, refuerzan la necesidad de no atribuir automáticamente los problemas de memoria al envejecimiento y de seguir utilizando estas herramientas diagnósticas también en los pacientes de más edad.
"No todos los problemas de memoria a partir de los 80 años son normales y asumirlos como tales puede llevar a infradiagnosticar enfermedades como el alzhéimer", señala Ignacio Illán-Gala, neurólogo e investigador del grupo de Neurobiología de las Demencias del IR Sant Pau y coautor del estudio.

El estudio analizó a 167 personas mayores de 80 años con deterioro cognitivo leve, considerado una fase de transición entre el envejecimiento normal y la demencia. Aproximadamente siete de cada diez participantes presentaban una biología compatible con la enfermedad, determinada mediante el análisis de proteínas específicas en el líquido cefalorraquídeo.
Los investigadores observaron que estos pacientes experimentaban un deterioro cognitivo más acelerado. En concreto, registraban un descenso medio anual de 0,47 puntos en las pruebas cognitivas, frente a los 0,18 puntos de quienes no presentaban biomarcadores compatibles con la enfermedad. Aunque la diferencia anual pueda parecer discreta, su efecto acumulativo con el paso de los años resulta clínicamente relevante.
Además, el trabajo demuestra que los niveles elevados del biomarcador p-Tau217 se asocian con un incremento cercano al 50% en el riesgo de progresar hacia una demencia, lo que convierte a esta proteína en un importante indicador pronóstico.

Un cambio de paradigma en el diagnostico
Durante décadas, el diagnóstico del alzhéimer se basaba casi exclusivamente en la evaluación clínica y neuropsicológica. Sin embargo, la irrupción de los biomarcadores transformó enfoque, al permitir identificar las alteraciones biológicas características de la enfermedad incluso antes de que aparezca una demencia establecida.
Los especialistas consideran que hoy el alzhéimer debe entenderse no solo como un conjunto de síntomas, sino como una enfermedad definida por la presencia de depósitos anómalos de beta amiloide y de la proteína tau en el cerebro. Esa información puede obtenerse mediante el análisis del líquido cefalorraquídeo, estudios PET o, cada vez con mayor frecuencia, mediante biomarcadores en sangre, mucho menos invasivos y más accesibles.
Precisamente, uno de los argumentos que existía hasta ahora era que, a partir de los 80 años, la utilidad de estos biomarcadores disminuía porque en el cerebro suelen coexistir lesiones vasculares y otras enfermedades neurodegenerativas propias del envejecimiento. El nuevo estudio desmonta esa hipótesis al demostrar que la biología del alzhéimer continúa siendo un factor determinante para predecir la evolución clínica.


Identificar candidatos a los tratamientos
Conocer que un paciente presenta la biología característica de la enfermedad permite estimar con mayor precisión la velocidad de progresión, planificar un seguimiento más personalizado, orientar a las familias sobre la evolución esperable y facilitar la toma de decisiones asistenciales.

Además, el hallazgo cobra especial importancia en un momento en el que están comenzando a incorporarse tratamientos capaces de modificar parcialmente el curso de la enfermedad. Estos fármacos requieren confirmar previamente la presencia de la patología mediante biomarcadores, por lo que disponer de un diagnóstico biológico preciso resulta cada vez más relevante para seleccionar a los candidatos adecuados.

 

Fuente larazon.es