Noticias de Salud

Creatina en depresión: muestra potencial, pero falta evidencia sólida

Creatina en depresión: muestra potencial, pero falta evidencia sólida

Su consumo podría influir en la energía cerebral y en los neurotransmisores, según una revisión de cinco ensayos clínicos publicada en la revista "Brain Medicine"


La creatina, uno de los suplementos más utilizados en el deporte para aumentar la masa muscular, podría tener un papel en el tratamiento de la depresión, aunque la evidencia disponible sigue siendo insuficiente para afirmarlo con certeza. Así lo indica una revisión sistemática liderada por la Universidad de Ottawa y publicada en la revista Brain Medicine, que analiza los ensayos clínicos realizados hasta ahora. El interés por esta molécula llega en un momento en el que los trastornos mentales afectan ya a más de 200 millones de personas en el mundo, el doble que en 1990.
Esta sustancia participa en la regeneración del trifosfato de adenosina (ATP), la molécula que suministra energía a las células. El cerebro, pese a representar solo el 2% del peso corporal, consume alrededor del 20% de la energía disponible. Esta demanda constante ha llevado a algunos investigadores a plantear si mejorar la disponibilidad energética podría influir en los síntomas depresivos. Estudios previos han detectado alteraciones en el metabolismo de la creatina cerebral en personas con trastornos del estado de ánimo, y algunos trabajos experimentales sugieren que una producción energética deficiente podría contribuir a la depresión.
Además, el cerebro funciona con una química similar a la del músculo y depende de la disponibilidad de energía para mantener procesos esenciales como la neurotransmisión. Por ello, la creatina podría influir en vías relacionadas con dopamina y serotonina, neurotransmisores clave en la regulación emocional.

La revisión, dirigida por Bassam Jeryous Fares, recopiló seis informes que describían cinco ensayos controlados aleatorizados realizados en Corea del Sur, Estados Unidos, Brasil, Israel e India. En total participaron 238 personas, la mayoría mujeres, con una edad media de 36 años. Cuatro ensayos se centraron en el trastorno depresivo mayor y uno en pacientes con trastorno bipolar en fase depresiva.

Resultados heterogéneos
Los resultados son heterogéneos. Dos ensayos, ambos derivados del mismo estudio en mujeres con depresión mayor, mostraron beneficios claros. En uno de ellos, añadir cinco gramos diarios de creatina al antidepresivo escitalopram redujo los síntomas de forma más pronunciada que el placebo tras ocho semanas, con un efecto estadístico considerable y mayor tasa de remisión. En otro, la combinación de creatina y terapia cognitivo-conductual también produjo mejoras superiores a las de la terapia sola.
Sin embargo, los otros tres ensayos no replicaron estos hallazgos. Un estudio en personas que no respondían a la medicación no observó ningún efecto, incluso con dosis de hasta diez gramos diarios. Otro, realizado en adolescentes, tampoco detectó diferencias frente al placebo. Y el ensayo en pacientes bipolares no mostró beneficios y registró dos casos de hipomanía o manía en participantes que tomaban creatina, lo que subraya que los efectos pueden variar según el diagnóstico.

El autor principal de la revisión, Nicholas Fabiano, señaló que la creatina parece ser una intervención segura, con efectos adversos limitados a molestias gastrointestinales leves. Aun así, insiste en que los datos actuales no permiten afirmar que mejore los síntomas depresivos ni que los resultados sean extrapolables a toda la población.

La revisión también destaca las limitaciones metodológicas: ensayos pequeños, desequilibrios de sexo —dos estudios incluyeron solo mujeres—, variaciones en la calidad del diseño y duraciones demasiado cortas, generalmente de ocho semanas. Los autores reclaman ensayos más amplios, más largos y con muestras diversas, así como investigaciones que combinen creatina con ejercicio o que exploren dosis más altas.

 

Fuente larazon.es