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Más de dos millones de mujeres podrían tener lipedema sin saberlo: no es obesidad y tiene tratamiento médico

Más de dos millones de mujeres podrían tener lipedema sin saberlo: no es obesidad y tiene tratamiento médico

Dolor, pesadez en las piernas, hematomas frecuentes y un volumen que no mejora con dieta ni ejercicio pueden ser señales de lipedema, una enfermedad crónica infradiagnosticada que afecta hasta al 10% de las mujeres


El lipedema es una enfermedad crónica y progresiva que durante años ha sido confundida con un simple problema estético o de sobrepeso, pero que en realidad afecta a millones de mujeres y puede condicionar seriamente su calidad de vida. Esto, además, ha provocado retrasos diagnósticos y tratamientos inadecuados. Así lo manifiesta la Institución Gournay, que ha presentado un abordaje médico integral para el tratamiento de esta patología.
Según se detalla en la nota informativa, el lipedema se manifiesta mediante una acumulación anómala de tejido adiposo en extremidades, acompañada de dolor, inflamación y otros síntomas que no responden de forma eficaz a las medidas habituales, incluso en mujeres jóvenes y físicamente activas.

Debido a su infradiagnóstico, la prevalencia del lipedema es difícil de estimar, aunque una revisión sistemática reciente la sitúa en torno al 10% de las mujeres a nivel mundial, una cifra coherente con las series clínicas europeas. Extrapolado a la población femenina española, ello supondría más de dos millones de mujeres afectadas en mayor o menor medida por esta enfermedad.
Lejos de ser una cuestión estética, el lipedema es una enfermedad médica con impacto funcional que requiere un tratamiento especializado y seguimiento a largo plazo. Desde esta perspectiva, Institución Gournay cuenta con unidades especializadas en lipedema en las que la atención médica se estructura desde el diagnóstico clínico preciso hasta el tratamiento integral, combinando manejo conservador y cirugía. Este modelo, basado en el rigor científico y la coordinación entre especialistas, permite ofrecer soluciones médicas personalizadas y eficaces, adaptadas a la evolución de la enfermedad y orientadas a mejorar el control clínico y los resultados funcionales.

Diagnóstico clínico preciso: el punto de partida del tratamiento
El tratamiento eficaz del lipedema comienza con un diagnóstico clínico correcto y precoz. La enfermedad presenta una serie de signos clínicos característicos que permiten diferenciarla de otras alteraciones del tejido adiposo, aunque siguen siendo poco conocidos fuera de los ámbitos médicos especializados.
“Hay que resaltar el malestar psicológico y la frustración con los que llegan muchas pacientes, no solo por los síntomas en sí, sino porque arrastran un largo peregrinaje por distintos especialistas en el que no se les ofrece un diagnóstico correcto y, en ocasiones, incluso reciben mensajes que minimizan o restan importancia a su problema”, explica el Dr. Carlos Bérniz, especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética en Clínica Salud Estética (Tenerife).

Tratamiento conservador: alimentación, ejercicio y drenaje
El tratamiento conservador constituye el pilar fundamental del manejo del lipedema y tiene como objetivo controlar los síntomas, reducir la inflamación y mejorar la funcionalidad. Uno de los aspectos clave de esta estrategia terapéutica es una dieta antiinflamatoria, junto con una correcta hidratación y una forma de alimentación consciente y estructurada.
En cuanto a la actividad física, el foco está en el ejercicio adaptado, priorizando el entrenamiento de fuerza de bajo impacto. Se recomiendan también ejercicios que favorezcan la movilidad y el retorno linfático, como caminar, los ejercicios acuáticos, el yoga y el pilates. El uso de prendas de compresión contribuye a mejorar la sensación de pesadez y el confort funcional.

El manejo del lipedema incluye además técnicas específicas de drenaje linfático, tanto manual como asistido, como la presoterapia, con el objetivo de mejorar la circulación y reducir la inflamación. A esto se suman distintos tratamientos médicos no quirúrgicos dirigidos al tejido adiposo localizado, entre ellos la mesoterapia, la hidrolipoclasia y la carboxiterapia, que pueden resultar de apoyo en determinados casos. Este enfoque resulta clave como preparación previa a la cirugía cuando esta se valora, y como base de mantenimiento posterior, contribuyendo a preservar los resultados obtenidos dentro de una respuesta médica integral.
“El tratamiento médico no quirúrgico es muy útil para controlar la inflamación, el dolor y la progresión del lipedema”, señala la Dra. Cecilia Rufino, especializada en Medicina Estética integral corporal (Clínica FEMM en Madrid).
Cirugía del lipedema: una herramienta terapéutica con indicación médica
La cirugía del lipedema permite mejorar de forma significativa síntomas clave de la enfermedad, como el dolor, la pesadez, la inflamación y la tendencia a la aparición de hematomas, además de contribuir a ralentizar su progresión y a reducir el volumen de las extremidades afectadas, con un impacto directo en la vida diaria.

“En las pacientes intervenidas observamos una mejoría clara del dolor y de la pesadez, lo que se traduce en una mejora funcional real en su vida diaria”, explica el Dr. Ismael González, especializado en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (Clínica FEMM).
La cirugía se plantea cuando, pese a seguir correctamente las medidas conservadoras, la paciente continúa presentando síntomas persistentes o progresión de la enfermedad. El tratamiento quirúrgico consiste en una reducción selectiva del tejido adiposo patológico mediante liposucción, utilizando técnicas específicas adaptadas al lipedema. La cirugía permite actuar sobre tres objetivos fundamentales: ralentizar la progresión del lipedema, reducir el dolor y la sensación de pesadez, y disminuir el volumen de las extremidades.

Además, la mejora del volumen y del contorno suele tener un efecto positivo en la adherencia al resto del tratamiento, ya que muchas pacientes se sienten más motivadas para mantener el ejercicio, la alimentación y las pautas médicas al percibir resultados funcionales y visibles.

Resultados clínicos y mejora funcional sostenida
La experiencia clínica demuestra que la cirugía del lipedema puede ofrecer mejoras claras y objetivables, incluso en pacientes jóvenes y con afectación moderada, que no presentan grandes volúmenes ni los estadios más avanzados de la enfermedad. Uno de los errores más frecuentes es asociar la cirugía únicamente a casos muy evolucionados, cuando en realidad puede ser especialmente útil en fases más tempranas, en las que el impacto sintomático ya es relevante.
“En pacientes jóvenes y con poca afectación aparente, la cirugía puede marcar una diferencia muy importante en los síntomas y en su calidad de vida. Lo más llamativo es que, más allá del cambio en la forma de la pierna, las pacientes refieren una remisión del dolor y de la pesadez que condicionaban su día a día”, explica el Dr. Sebastián Rosell, especializado en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (IM Clinic en Barcelona).

Desde la práctica clínica de la Dra. Cristina Brasó, especializada en Cirugía Estética y Remodelación Corporal Avanzada en Clínica Brasó (Barcelona), estos resultados se reflejan de forma clara en perfiles muy diversos. Pacientes jóvenes que habían abandonado actividades deportivas por el dolor o la dificultad funcional han podido retomarlas tras la cirugía; mujeres con lipedema severo y una marcada desproporción corporal han recuperado movilidad, agilidad y una distribución más armónica del volumen; y pacientes de mayor edad, incluso con cuadros avanzados, han logrado volver a caminar sin dolor y mejorar de forma significativa su autonomía y calidad de vida.
“La cirugía del lipedema puede ser definitiva siempre que se mantengan en el tiempo las medidas conservadoras como parte del estilo de vida. En ese contexto, observamos una mejora muy relevante del dolor, la pesadez en las piernas y la limitación funcional”, explica la doctora Brasó.

 

Fuente larazon.es