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¿Hablar más de un idioma ralentiza el envejecimiento cerebral?
Las personas que hablaban dos idiomas tenían cerebros que parecían unos seis años más jóvenes que quienes hablaban solo uno.
Pero, ¿y los que hablaban 3 o 4 idiomas? ¿Es importante dominar el idioma o influye haberlo adquirido a una corta edad?
Aprender idiomas es muy útil para el trabajo, los viajes y también para el cerebro. Siempre se ha dicho que hablar más de un idioma ejercita el cerebro, retrasa el envejecimiento cognitivo y mejora la capacidad multitarea. Pero, ¿es realmente así?
Con el fin de responder a esta pregunta, un equipo de investigadores liderado por la Dra. Lucía Amoruso, del Centro Vasco de Cognición, Cerebro y Lenguaje de San Sebastián, un equipo del Instituto Latinoamericano de Salud Cerebral de la Universidad Adolfo Ibáñez, en Chile, el Centro de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de San Andrés, en Argentina, y el Instituto Global de Salud Cerebral del Trinity College de Dublín, en Irlanda, midieron la actividad cerebral inicialmente de más de 700 personas para crear un "reloj de envejecimiento cerebral".
Y han llegado a la conclusión de que las personas que hablan más de un idioma parecen tener cerebros más jóvenes, según una investigación presentada en el Foro 2026 de la Federación de Sociedades Europeas de Neurociencia (FENS).
Nuestro cerebro está formado por miles de millones de células nerviosas que necesitan comunicarse entre sí. Con la edad, la conectividad cerebral tiende a deteriorarse y, como consecuencia, nuestra memoria y la velocidad de nuestro pensamiento también disminuyen.
La nueva investigación reveló que cuantos más idiomas habla una persona, más joven parece su cerebro. Además, aprender un idioma adicional a una edad temprana y alcanzar un alto nivel de fluidez en otro idioma también parecen ralentizar el envejecimiento cerebral.
Los investigadores publicaron recientemente un estudio que muestra que en los países donde la gente suele hablar más de un idioma, el envejecimiento parece ser más lento. En este nuevo estudio, los investigadores realizaron un análisis detallado de un grupo de personas de la región vasca de España que hablaban entre uno y cuatro idiomas diferentes, incluyendo combinaciones de español, euskera, francés e inglés.
Comenzaron con un grupo de 728 personas. Utilizaron una técnica llamada magnetoencefalografía, que mide la actividad cerebral mediante los débiles campos magnéticos que se producen cuando las células cerebrales están activas. Los investigadores emplearon inteligencia artificial para procesar datos sobre la actividad cerebral en personas de diferentes edades y así determinar cuál es un nivel normal de conectividad cerebral para cada edad.
Posteriormente, el equipo utilizó este reloj para calcular la "edad cerebral" de un segundo grupo de 144 personas.
Al comparar la edad real de las personas con la edad de su cerebro, descubrieron que quienes hablaban dos idiomas tenían cerebros que parecían unos seis años más jóvenes que quienes hablaban solo uno. En el caso de quienes hablaban tres idiomas, sus cerebros eran unos siete años más jóvenes, y en el de quienes hablaban cuatro idiomas, unos trece años más jóvenes.
"Las personas que hablaban más idiomas tendían a tener cerebros que parecían más jóvenes de lo esperado para su edad cronológica. Este efecto no solo se relacionaba con el número de idiomas hablados. Un mayor dominio de un idioma y la adquisición temprana de una segunda lengua también se asociaban con un envejecimiento cerebral más lento", explica la doctora en un comunicado del estudio.
"Esto sugiere -continúa- que la experiencia multilingüe influye de forma gradual: no se trata simplemente de ser bilingüe o no, sino de la profundidad y la duración de la experiencia lingüística».
Los investigadores tuvieron en cuenta factores como la edad, el sexo y la educación de las personas, pero advierten que no pueden descartar la posible influencia de otros factores que pueden tener un impacto en el cerebro, como el estilo de vida y la participación social.
Amoruso y su equipo esperan ahora realizar un trabajo similar en personas con enfermedades neurodegenerativas, como el alzhéimer, donde el envejecimiento cerebral y la resiliencia son especialmente importantes. También planean investigar si hablar dos o más idiomas muy similares podría tener un mayor impacto en el cerebro, ya que el manejo de lenguas estrechamente relacionadas puede requerir un mayor control lingüístico.
«Sabemos que muchos factores pueden influir en la salud cerebral y las capacidades mentales a medida que envejecemos. Por ejemplo, sabemos que no fumar, comer bien, participar en actividades sociales y artísticas, así como mantenerse activo, pueden ser beneficiosos. La forma en que usamos nuestro cerebro a lo largo de la vida también puede tener un impacto, especialmente si nos involucramos en un aprendizaje que requiere esfuerzo y que activa nuestro cerebro», afirma la profesora Christina Dalla, de la Universidad Nacional y Kapodistríaca de Atenas, Grecia, presidenta del comité de comunicación del Foro FENS y que no participó en la investigación.
Este estudio sugiere que aprender un segundo, tercer o cuarto idioma podría ayudar a que nuestro cerebro se mantenga joven por más tiempo, y cuanto antes empecemos, mejor. Hay muchas buenas razones para aprender otro idioma a cualquier edad.
Fuente larazon.es